martes, 10 de agosto de 2010

Lima fue (y sigue siendo) una fiesta

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Escribe: Miguel Antonio Chávez
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Como anoté en mi perfil de Facebook, Lima fue (y sigue siendo) una fiesta. Regresar fue como sacarle la pausa a la canción que empezó el año pasado. A la FIL Lima 2009 fui para presentar la compilación de cuentistas ecuatoriano-peruanas Amigas de Yeti. Pero este año la excusa fue otra y mucho mejor. Sé que puedo pecar de padre primerizo pero, pese a no ser mi primer libro publicado (que fue un cuentario), con la primera obra publicada fuera de mi país (y primera novela escrita) no pude ocultar mi alegría. Harold Alva, uno de los editores de Altazor me mostró al bebé apenas llegaba al aeropuerto Jorge Chávez de Lima. No era el único, claro. Altazor apostó este año por editar de golpe siete novelas de varios narradores latinoamericanos menores de 40 y se embarcó en una gira por todo el Perú que desde algunos sectores, y antes de culminar la FIL Lima 2010, ya fue considerada como histórica. Lamento mucho, eso sí, que algunas circunstancias me impidieron estar en ese magical mystery tour por el interior del país con Claudia, Oliverio, Juan, Pedro, Jorge Enrique y Ernesto. Estaba por embarcarme hacia Trujillo para alcanzarlos pero Harold, como buen consejero y road manager, me dijo que me quedara en Lima debido a algunas complicaciones que había en las carreteras. Cuando ya pude encontrarme con ellos, era inevitable ver en sus rostros que, pese al cansancio tenían la cara de satisfacción de los aventureros viajeros, que dista años luz de la cara de los turistas de gorrito. Willy del Pozo, el gerente editor de Altazor, que había conducido su ya mítico Altazormovil (Harold dixit) a los autores, me entregó luego sendos diplomas y certificados de “ciudadano ilustre” que había emitido las municipalidades de Tarma y Huamanga, a mi nombre, tal como había sido entregados a los demás. Extraño honor para mí y bizarro argumento para un cuento, por ser dos ciudades donde nunca estuve. Otro honor que tuve, este sí más vívido, fue el recibir de manos de Alejandra, la pequeña e inquieta hija de Willy, una caricatura mía, teniendo en cuenta que, a diferencia de mis compañeros escritores, a mí no me había conocido en persona.
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La FIL Lima 2010 fue desarrollada este año en una locación distinta a la anterior, en el distrito de Jesús María. El Parque de los Próceres fue “vestido” de tal manera que albergó los múltiples stands y salones de presentación. Y salvo por problemas de señalética y de déficit de baños (se utilizaron baterías sanitarias como en los concierto de rock en los estadios), la feria se desarrolló muy bien, con gran oferta editorial y presencia de librerías, algo que en Guayaquil ya exigimos si queremos al menos ser parte del circuito de las ferias medianas. El stand de Ecuador, país invitado este año, ocupó su lugar central con una dotación de obras literarias y de estudios sociológicos y económicos. Debido a la conyuntura de que Ministerio Coordinador de Patrimonio Cultural y Natural colaboró en buena medida con el Ministerio de Cultura en la concepción de stand, en una esquina se resaltaba el Plan Yasuní ITT, propuesta política que tiene alcances ecológicos interesantes pero que resulta extraña en el entorno de una feria de libros. Pude encontrarme con algunos autores de la delegación oficial, entre ellos Javier Vásconez, Gabriela Alemán, María Fernanda Pasaguay, Edgar Allan García, Leonor Bravo, Leonardo Valencia y Aminta Buenaño. Con Aminta fui testigo de un incidente. Se molestó mucho porque su novela Mujeres divinas que había enviado semanas antes al ministerio en Quito no constaba entre las obras exhibidas y no sabía con quién quejarse. Solange Rodríguez, Adelaida Jaramillo y Bolívar Lucio también son autores ecuatorianos pero por cosas de la vida, junto a mí, éramos lo que graciosamente denominábamos con Solange “la delegación underground”. Y bueno, a veces en el mar “undergound” la vida es más sabrosa.
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Hubo eventos organizados por la Cámara Peruana del Libro muy interesantes y fuera del entorno ferial. En la Casa de la Literatura Peruana (una antigua estación de tren de Desamparados, formidablemente rescatada) hubo un conversatorio sobre El síndrome de Falcón, libro de ensayos del autor ecuatoriano Leonardo Valencia, donde participaron él y el peruano Carlos Calderón Fajardo. Moderó la mesa el crítico peruano Gabriel Ruiz Ortega, quien semanas antes fue seleccionado por Enrique Vila-Matas para la presentación de su novela Dublinescas en Lima. La experiencia personal y literaria de Valencia fue expuesta, además de la época en la que residió ahí en los 90. Calderón Fajardo partió una reflexión suya que había realizado, El síndrome de Falcón: el libro que un peruano debió haber escrito, desde las lecturas del libro del ecuatoriano. Sesudas y densas discusiones que terminaron por una gentil invitación de Carlos y de Luis Hernán Castañeda al bar Zela, en la zona del centro histórico. Ahí John Martínez presentó a varios narradores peruanos como el mismo Castañeda, Ernesto Carlín, Oscar Pita, Johan Page, Calderón Fajardo. Y luego, de improviso, nos hicieron leer a Leonardo y a mí, en calidad de visitantes. Leonardo leyó un poema de Roberto Juarroz. Yo lei los primeros dos capítulos de mi novela La maniobra de Heimlich que llevaba conmigo.
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En la FIL hubo muchas actividades y como tal, imposible estar en todas. Además de las presentaciones de Javier Vásconez, Leonardo Valencia, María Fernanda Pasaguay, Solange Rodríguez, Adelaida Jaramillo y Bolívar Lucio, las mesas llamadas "nueva narrativa" (donde participaron Luis Hernán Castañeda y Valencia) y "novísima narrativa" (con la narradora peruana Katya Adaui, la ecuatoriana Gabriela Alemán y el conocido crítico peruano Julio Ortega) y la mesa donde participé junto con Solange, María Fernanda y Adelaida, estuve en el lanzamiento de la novela Los vivos y los muertos del boliviano Edmundo Paz Soldán y de Las teorías salvajes de la argentina Pola Oloixarac, quien me firmó su ejemplar con lápiz labial (cómo me encantaría decir que fue solo el mío, pero la veintena de personas que estuvieron ahí me lo desmentirían). Fue curioso que mientras hacía la cola, el narrador peruano Gonzalo Málaga me contó que un poeta en Lima se salvó de una muerte por asfixia en una comida gracias a la maniobra de Heimlich. Esa noche conocí en persona a Diego Trelles, quien me había antologado en la versión web de El futuro no es nuestro. Coincidimos en que el presentador de Pola, el narrador Fernando Ampuero, se robó el show ya que a ratos sus preguntas parecían largos fraseos hermenéuticos que no permitieron que Pola se explayara. De paso, el que se haya pasado resaltando su belleza física seguramente fue un factor para cohibirla.
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La experiencia del lanzamiento de las siete novelas de Altazor (EME/A, la tristeza de la no historia, de Claudia Apablaza; Borneo, de Oliverio Coelho; Takashi, historias robadas, de Ernesto Carlín; Carbono 14, una novela de culto, de Jorge Enrique Lage; La noche que no se repite, de Pedro Peña; El fondo de nadie, de Juan Ramírez Biedermann) entre las que estuvieron la mía, La maniobra de Heimlich, fue increíble. Más de 200 personas estuvieron en la sala César Vallejo, la más amplia de la FIL. Harold temía que no fuera gente ya que ni Jaime Bayly, días antes no lo había llenado. Carlos Calderón Fajardo fue el encargado de lanzar las novelas y sobre eso escribió algo que ya circula en varios blogs.
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En fin, fue un viaje muy rico. La pasé mucho mejor que la vez anterior. Momentos muy emotivos compartidos, como la cena en casa de Ernesto Carlín reuniendo por primera vez a los siete novelistas (donde los pude conocer mejor a todos y donde Harold se mandó un genial monólogo imitando al presidente Alan García). La visita al bar Queirolo, con Diego Trelles y la poeta Victoria Guerrero. El reencuentro con los amigos del stand del ALPE (Alianza Peruana de Editores). La generosidad de las familias de Harold y Willy. El reencuentro con el embajador ecuatoriano Diego Rivadeneira, la agregada cultural Gabriela Falconí y el editor -junto con Gabriela- de Matapalo Cartonera, Víctor Vimos; al igual que con Gabriel Rimachi y Antonio Moretti. La sencillez y simpatía enormes de Carlos Calderón Fajardo. El conocer al filósofo peruano Víctor Samuel Rivera (para envidia de muchos, cenó con Gianni Vattimo durante su visita a la FIL). Las extensas conversaciones con Gabriel Ruiz Ortega (sobre Fresán, Bolaño, la historia de los cazadores de nazis en América Latina, la joyita de Fernando Iwasaki -Inquisiciones peruanas- que me ayudó a conseguir). La maratónica farra en un sitio de Barranco que nunca supe su nombre, con Diego Trelles, Victoria Guerrero y con Pola Oloixarac que apareció por ahí. La gran acolitada de la poeta y editora Melissa Patiño para acompañarme a la "un poquito peligrosa" zona de la Amazonas, donde venden libros usados (el policía nos dijo previo a llegar a la zona "no pasen por ahí que es peligroso"). El extrañísimo incidente ocurrido en la zona de Gamarra mientras Pedro Peña y Jorge E. Lage estábamos de compras, que nos di un enorme susto. La compañía de Leonardo y el editor Xavier Michelena, con quienes coincidí en el vuelo (fui testigo de cuando a Michelena lo abordó un sujeto muy peculiar, Alex Chionetti, que proponía editar un libro sobre el misterio de la Cueva de los Tayos, y cuya tarjeta de presentación dice Producer, consultant. "Ancient Aliens", "Destination: truth", "The UFO hunters") . El hotel "Cinco estrellas" de la avenida Canadá: historia digna de una segunda parte de Four Rooms.
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Maldita sea, Lima. Pese al frío, you really got me.
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En la foto: Ernesto Carlín, Juan Ramírez Biedermann, Claudia Apablaza, Carlos Calderón Fajardo, Alejandra del Pozo Muñoz, Oliverio Coelho, Pedro Peña, Jorge Enrique Lage y Miguel Antonio Chávez.

sábado, 7 de agosto de 2010

ERIZOS ATRAPADOS EN CUERPOS DE BUITRE. Siete narradores latinoamericanos publicados por Altazor en Perú

Escribe: Carlos Calderón Fajardo
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Una editorial alternativa peruana: Altazor, publica en un país sin gran tradición editorial a siete novelistas latinoamericanos simultáneamente. Es una hazaña. Me pregunto si no es también un signo, entre otros, de un acercamiento y compenetración de nuestros imaginarios narrativos, pero esta vez desde abajo, por una literatura latinoamericana no tutelada por España. El no poder publicar en España, – que apadrina el éxito literario en nuestro continente- está generando una reacción creativa desde abajo. Formas nuevas de publicación, distribución y contactos que, sin complejos, no pasa necesariamente ahora por el espaldarazo indispensable de la península ibérica. Hay antecedentes de este aparecer desde debajo de la narrativa joven en Latinoamérica: la antología de Diego Trelles El futuro no es nuestro, y la antología Asamblea Portátil, publicada por la editorial Casa Tomada, de Gabriel Rimachi, ambos escritores peruanos.
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A las novelas de Altazor las hemos llamado “Erizos dentro de cuerpos de buitres”, (tomando una frase de la novela Carbono 14 del cubano Jorge Enrique Lage, una de las siete novelas publicadas por Altazor). No creo que estas novelas busquen ser aprobadas por el canon de sus respectivos países, la crítica y hasta los medios. Estas instancias apuestan por el éxito desde arriba. Ya no se distinguen por tener como marco referencial la realidad de sus países, ni se alínean en la tradición nacional a la que estas obras deberían pertenecer. En ninguna de las siete encontramos un saludo a sus banderas. Se trata de meta-novelas que expresan una realidad que brota de la misma ficción. Representan una respuesta a los parámetros internacionales del éxito y a la literatura como deber patrio.
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Una segunda apuesta extraordinaria de Altazor, inédita en América Latina y el Perú, es que la editorial de Willy del Pozo no solo publica a siete escritores latinoamericanos, sino que en un automóvil de juglares recorre el interior del Perú, la sierra y la costa, confrontando a estas novelas de alguna manera desnacionalizadas con el corazón nacional de lo latinoamericano: las provincias. El éxito de la gira fue enorme. Esto puede ser leído como muestra de que se vienen produciendo cambios importantes en los lectores de nuestros países, pero no solo en las grandes ciudades sino en las provincias. En esta extraordinaria experiencia de Altazor, se va del centro a los márgenes y no al revés, como lo fue hasta ahora, en la apuesta literaria por el éxito. Escritores de los márgenes para lectores marginales. Lectores acostumbrados a una literatura canónica que saluda a la bandera, ahora confrontados a escritores sin bandera, que son saludados, aclamados, requeridos por inquietudes y preguntas de estos lectores ayacuchanos, trujillanos, piuranos ganados para un tipo de nueva literatura latinoamericana.
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Hasta los años 90, más concretamente hasta la caída del Muro de Berlín, dos tendencias literarias se enfrentaban creando una dialéctica de fuerzas opuestas. De un lado los que creían que la literatura era invención de la realidad y que en tal medida estaban al servicio de esta realidad, con aquel Vallejo que dice “toda obra genial viene del pueblo y va hacia él” que fue una frase muy utilizada por esta posición. La otra tendencia podía haber tenido como epígrafe también un verso de Vallejo. “Desconfiar del ojo, no del anteojo”. Esta tendencia planteaba que la literatura reinventa la realidad, Artificio (el anteojo) y no naturaleza (el ojo). Gran parte de lo mejor de nuestra literatura pasó por esta segunda tendencia: Borges, García Márquez, Onetti, Cortázar, Lezama Lima, Clarence Linspector. Cuatro grandes narradores latinoamericanos posteriores al boom van a abrir nuevos caminos: Puig en Argentina, Pitol en México, Reynaldo Arenas en Cuba, y Roberto Bolaño en Chile, que van a superar el paradigma de la realidad reinventada por una literatura que se reinventa a si misma. ¿Son hijos los novelistas de Altazor de esta última vertiente, en la que la literatura ya no reinventa la realidad, sino más bien la literatura se reinventa a si misma? Un epígrafe de la novela de Claudia Apablaza nos expresa ésta nueva sensibilidad. Cito el epígrafe: No quiero vivir aquí. Quiero vivir en el lenguaje. La reinvención del lenguaje es lo que interesa a estos escritores, y no como lo fue antes, el testimoniar la llamada realidad social de sus respectivos países. Una de las novelas, en este sentido, más representativas del grupo es Borneo de Oliverio Coelho. Estas novelas como dice Coelho son “como objetos que han extraviado su función”. En las siete novelas publicadas por Altazor encontramos una búsqueda de la irrealidad más que de la realidad. Lo primero saltante para el que las lee es el estilo. A diferencia de narradores jóvenes del primer quinquenio del siglo XXI, caracterizados por un lenguaje ostentoso, esteticista, una característica común a estas siete novelas es un lenguaje con adjetivos reducidos a la mínima expresión y sin uso de la metáfora. Ninguno de ellos cae en la prosa lírica, otro rasgo que era característico de la joven narrativa latinoamericana. El lenguaje no es ya barroco. En lo constructivo, es el fin de la clásica estructura con principio, clímax y desenlace, de lo narrativo como proceso. El relato de trama es reemplazado por una narrativa que conecta fragmentos. Párrafos de una línea, capitulillos, segmentos más que capítulos. Las historias se diluyen. Se inician historias que luego se abandonan. Las partes se relacionan por resonancias de sentido, por juegos de espejos, más que por consecuencias lógicas de un antes y después. La vanguardia perseguía lo nuevo, nuevas formas de expresión, en estos narradores hay búsqueda pero sin la dramática experimentación verbal de las vanguardias, es paródica y desenfada.
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A manera de conclusión, me gustaría formular algunas reflexiones sobre cada una de las siete novelas publicadas por Altazor. Me interesa mucho una idea que aparece en la novela de Claudia Apablaza la de “la no-historia”. Cuando los hechos no históricos son más importantes que los históricos. La imposibilidad de gestar una historia nos lleva a novelas sin historia y nos conduce a la tensión entre imposibilidad y la posibilidad de narrar dentro de un mundo donde ha quedado anulada la idea tradicional de historia. Esto de alguna manera se vincula a lo que el peruano Carlín entiende por “historias robadas”. Con Takashi, historias robadas Ernesto Carlín se coloca como uno de los narradores jóvenes peruanos más interesantes. El guayaquileño, -y no digo ecuatoriano-, Miguel Antonio Chávez desliza en su novela la idea de que los países sudamericanos vivimos imaginarios paralelos y en un “imaginario paralelo” que es su novela, nos cuenta una historia deliciosa sobre Borges y María Kodama en Guayaquil. Qué decir sobre el escritor cubano Jorge Enrique Lage, que vive, en Cuba, en lugar de dar testimonio de los cambios y actuales tensiones en la isla, opta por una novela sostenida en el lenguaje, sin que se pueda rastrear en su novela influencia de Carpentier, de Lezama Lima, Sarduy, Cabrera Infante, o Reynaldo Arenas. Su propuesta es distinta a la tradicional narrativa cubana, que como sabemos se caracteriza por su barroquismo. El escritor paraguayo Ramírez Biedermann, con una novela con un título muy sugestivo El fondo de nadie es una apuesta sugestiva proveniente de una literatura de la que sabemos muy poco, salvo, claro, Roa Bastos. La noche que no se repite del uruguayo Pedro Peña se trata de una novela policial, negra, experimental y novedosa. Finalmente, la novela Borneo de Oliverio Coelho, estupenda novela asentada sobre cartografías que desafían al mundo real; novela reflexiva, cuajada de aciertos en el lenguaje, Coelho y su Borneo nos propone pensar en los objetos que han extraviado su función. Y esto nos lleva a la última idea sobre la experiencia enriquecedora que ha sido la lectura de estas siete novelas. Representan, cada una, una propuesta de abandono de la novela clásica para brindarnos excitantes funciones para nuevas formas de escribir novela en Latinoamérica. Son muestra excepcional de lo que están escribiendo actualmente los jóvenes narradores de nuestro mundo. No están en la pelea de los epígonos por destronar a los padres fuertes (Borges, Onetti, Roa Bastos, Vargas Llosa, Bolaño). No sufren de una “angustia de la influencia” como diría Harold Bloom. Son ellos mismos. Son diferentes. Son erizos dentro de cuerpos de buitres.
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En la foto: Ernesto Carlín, Juan Ramírez Biedermann, Claudia Apablaza, Carlos Calderón Fajardo, Oliverio Coelho, Pedro Peña, Jorge Enrique Lage y Miguel Antonio Chávez.

lunes, 2 de agosto de 2010

Presentación en la Casa de la Literatura: LAS HOJAS MUERTAS de GIANCARLO ANDALUZ

Este 5 de agosto en el Auditorio de la Casa de la Literatura se llevará a cabo la presentación de la última novela de la colección Altazor: LAS HOJAS MUERTAS, ópera prima de GIANCARLO ANDALUZ. Los comentarios estarán a cargo del narrador y poeta ayacuchano Urbano Muñoz y del temperamental escritor limeño Carlos Rengifo. La cita es a las 7:00 p.m. El ingreso es libre, la salida no sabemos. Los esperamos.

Presentación en la FIL: 4 de agosto, ÍCARO de Samuel Cavero Galimidi

ÍCARO, la novela del finalista del Copé de Novela: Samuel Cavero Galimidi, es la última publicación que EDICIONES ALTAZOR presenta en la Feria Internacional del Libro. La cita es este miércoles 4 de agosto a las 4:30 p.m. en el Auditorio Blanca Varela. El comentario estará a cargo del escritor Huari: Urbano Múñoz. Presenta: Willy del pozo & Harold Alva. Los esperamos.

viernes, 30 de julio de 2010

Este 1 de agosto en la FIL: Los majoteros y otras historias gastronómicas de DIMAS ARRIETA y Carnaval en Las Yolas de ROXANA SOUSA

2 presentaciones. 2 lanzamientos que no aceptan excusas para no asistir. El primer libro de cuentos del piurano Dimas Arrieta, cuyos relatos giran en torno a la gastronomía piurana. Los comentarios estarán a cargo del destacado crítico literario Ricardo González Vigil y de José Donoso (estamos seguros que no es el desaparecido novelista chileno). Al final Dimas ha prometido convidarle al respetable un suculento majote con chicha de jora. Posteriormente tendremos el lanzamiento de la primera obra de Roxana Sousa, un libro valiosamente inclasificable cuya lectura lo mantendrá en jaque y sorprendido con los anárquicos personajes que transitan en Las Yolas. Los comentarios serán del abogado, periodista y analista político Luis Alfonso Morey Estremadoyro, el poeta y novelista Harold Alva, el narrador y crítico literario Gabriel Ruiz Ortega, y Willy del Pozo, poeta, cronista y editor general de Altazor. La cita para ambas presentaciones es en el auditorio José María Arguedas de la FIL. (Av. Salaverry, Jesús María). Hora: 7 p.m. y 8 p.m. Se promete mucho vino. Los esperamos.

LAS HOJAS MUERTAS de GIANCARLO ANDALUZ QUEIROLO

Felipe Campero Arias es culpable de tres homicidios. Nunca pensó convertirse en un asesino, pero era su naturaleza y no pudo huir de esa salvaje forma de enfrentarse al mundo tras su apariencia de joven ensimismado en sus conflictos internos. Una acertada reflexión, desde la novela, sobre lo vertiginoso de la conducta de muchos jóvenes que no saben cómo articular un lenguaje para insertarse a la madurez que les exige una sociedad cosmopolita y agobiante. LAS HOJAS MUERTAS lo pondrá sobre un escenario que lo hará temer con su más diminuto silencio. Esta es la primera entrega de Giancarlo Andaluz, de su persistencia dependerá consolidarse como el narrador que nos deparará otras sorpresas, otros frescos sobre la juventud, sus hábitos y sobre el mundo moderno.


Giancarlo Andaluz Queirolo (Lima, 1978). Estudió Ciencias de la Comunicación en un instituto privado y Administración de Empresas en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. En el 2007 ganó el “I Concurso de las 2007 Palabras” organizado por Zeta Bookstore y Starbucks Coffee, del que se editó la antología 2007 palabras y otro cuentos. En el 2009 ganó el “XIV Concurso de Cuentos Barcarola” en Albacete (España), del que se publicó la antología El espejo elíptico. En los años 2005 y 2006 formó parte de las muestras de foto-poesía “Perú Vivo” y “Paracas: Desierto de vida”, las cuales se expusieron en los principales centros culturales y universidades de la Comunidad Autónoma de Extremadura (España). Relatos suyos han aparecido publicados en webs literarias tanto en el Perú como en el extranjero. Las hojas muertas es su primera nouvelle.

jueves, 29 de julio de 2010

¿DESMITIFICANDO A CÉSAR VALLEJO? (Sobre Vallejo y la Célula Non Plus Ultra de Jorge Najar)

Por Rosina Valcárcel
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Jorge Nájar (1946) nace en Pucallpa. Acontece su niñez y adolescencia en diversas ciudades de la Amazonía. En 1963 se traslada a Lima donde sigue estudios en la Universidad Federico Villarreal y conoce a los jóvenes poetas que integrarían el movimiento Hora Zero. En 1973 lanza su bello poemario: MALAS MANERAS. Como todos los muchachos de la época nos conocemos entre el Wony y El Palermo; amamos las mismas canciones, autores e ideales libertarios. En 1974 hacemos una gira por Huancayo junto a Chacho Martínez y José Luis Ayala. Ahí leemos poemas, conozco su alma inquieta y su voz radiante. Festejamos nuestro Perú andino cerca a Nicolás Matayoshi, Sergio Castillo, César Gamarra y otros aedas. En 1976 se escapa. Viaja a París donde ejerce la pedagogía y reside como un gitano. (“Demasiado honor para mi -sostiene Nájar-, el ser comparado con los gitanos; en realidad no soy más que un poeta extraterritorial, que vive entre el estruendo parisino y las serenidades invernales de la costa mediterránea; en suma, un peruano de la diáspora que de vez en cuando regresa a Lima para saludar a los amigos”). Finibus terrae (1984), libro ganador de la Segunda Bienal de la Poesía Peruana, Premio Copé. En 1994 conquistó la Beca de Ayuda a la Creación del Centro Nacional de Letras de Francia. Su magnífica poesía escrita hasta 1999 fue congregada en Formas del delirio. El 2001 obtuvo el Premio Juan Rulfo de Poesía, convocado por Radio Francia Internacional. Su original poemario, Allí donde brota la luz, asomó en Bogotá el 2007. Es destacada la trayectoria de Nájar como escritor genuino. Seleccionó y tradujo la antología de Poesía Contemporánea de Expresión Francesa y Conocimiento del Este, poemario de Paul Claudel, ambos publicados por la Universidad Católica del Perú (PUCP). Su obra narrativa comprende El árbol de Sodoma (me ocupé con ahínco c/f « Variedades » 55. El Peruano, Lima 01/02/08), Penúltima Odisea y otras ficciones (San Marcos, Lima, 2007). En el fondo de éstas mora el renacimiento de un personaje de La Biblia. Condenados al destierro los personajes coexisten como él hasta la muerte, en situación de fugitivos. Se agitan en situaciones de entremundos para revelarnos sus ansiedades y desasosiegos.
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Vallejo y la Célula Non Plus Ultra (2010)
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La noticia llega con un cometa amarillo. Jorge, bajo varias noches de brujo, ha venido tramando una nueva novela. Se trata de pater Vallejo. Caramba. Qué reto. Los jóvenes compatriotas de Altazor la lanzan en sobria edición hermosa. Esta obra se puede resumir así: Sumergido en la revuelta y el disturbio de la vida en París, miembro de un taller de “reparaciones” literarias transformado por la calumnia y la difamación en una célula terrorista, el nieto del poeta César Vallejo (pero ¿de dónde sale ese nieto?) reinventa, al mismo tiempo, la vida de su abuelo en los turbulentos años 20 del Perú y la de un grupo de latinoamericanos en París en los años posteriores a la caída del Muro de Berlín.
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-Jorge ¿Cuáles fueron las motivaciones que te llevaron a escribir la novela Vallejo y la Célula Non Plus Ultra?
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--Desde que llegué a Lima, en 1964, para seguir los estudios universitarios, tengo la impresión de haber vivido hablando y discutiendo sobre ese fenómeno. Ten en cuenta que uno de uno de los primeros poetas que conocí en Lima fue Antonio Claros, trujillano y vallejiano por antonomasia. Íbamos por las calles del centro de la ciudad recitando los poemas más oscuros de su paisano. Íbamos por los bares evocando a la andina Rita y a Tilia, la limeña, bromeando sobre su preocupaciones, sobre sus indecisiones. Ten en cuenta además que uno de mis profesores de literatura fue Antenor Samaniego, el descubridor de la partida de bautizo que ha permitido, posteriormente, establecer la fecha de nacimiento del tótem de la poesía peruana. Ten en cuenta que en el patio, más exactamente en el cafetín de la universidad, conversé repetidas veces con Juan Espejo Asturrizaga, el autor de una de las biografías más sensatas del Vallejo peruano, porque, claro, dentro de ese ser coexistieron varios individuos complementarios y hasta contradictorios, que fueron ganando en complejidad con su traslado hacia Europa. Cuando yo mismo vine a vivir en París, en 1976, descubrí que la preocupación por la tragedia vallejiana no sólo era un asunto de poetas e intelectuales peruanos: mexicanos, chilenos, argentinos, colombianos, guatemaltecos, bolivianos, hondureños, ecuatorianos, brasileños, españoles, franceses, italianos, alemanes y qué sé yo, en nuestras frecuentes tertulias, siempre sacaban a relucir algún detalle sobre el fenómeno, cada vez desde posturas convergentes y, en no pocas oportunidades, hasta contradictorias. Había mucho que decantar. De todo eso nació la idea de Homenajes & epitafio que publiqué en Cuadernos americanos, no sé exactamente si en el número 37 ó 38. En algún momento pensé en la idea de una biografía desmitificadora, un desafío enorme con el que todavía estoy enfrentado sin encontrar solución.
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-En el trabajo de investigación debes haberte topado con diferentes obstáculos, verdad, puedes señalar alguno.
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--Claro que me he encontrado con muchos escollos, algunos superados y otros todavía persistentes. Tú sabes que toda novela que se respete está llena de mucha realidad y los otros elementos que le otorgan el valor añadido a lo puramente testimonial o biográfico. Pero la documentación de base es preferible que esté bastante esclarecida. Y el caso del Vallejo peruano faltan precisar muchos detalles; y ya no te hablo del Vallejo europeo porque sería de nunca acabar. Pues bien, cerremos el círculo. No he podido dar con la documentación esclarecedora de su fallido intento de suicidio en Trujillo, poco antes de trasladarse a Lima abandonando sus estudios de derecho. Esa es una persistente zona de sombras. Asimismo, pareciera que hubo toda una confabulación previa a su captura y encierro en la cárcel de Trujillo; la información disponible es muy vaga sobre quiénes fueron los confabuladores para provocar su traslado desde Mansiche hacia la casa trujillana donde fue capturado y encarcelado por las sospechas relativas a su participación en el incendio y los sucesos sangrientos de Santiago de Chuco. Pero el escollo mayor y poco estudiado hasta ahora ha sido el de los amoríos. Se ha dicho que cuando Otilia y César terminaron por separarse, ella estaba encinta. Se ha dicho eso, pero no se ha averiguado nada más. En Vallejo y la célula non plus ultra se proponen algunas alternativas de esclarecimiento, pero ya no desde la historia sino desde la ficción novelesca.
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-Dimas Arrieta considera que Vallejo y la Célula Non Plus Ultra deviene en un libro para iniciados, me parece una exageración, ¿qué piensas tú?
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--Si mal no recuerdo, Dimas sostiene en su apreciación aparecida en el Nº 177 de Variedades lo que tú subrayas, pero tras el desarrollo de su argumentación llega a la siguiente conclusión: “este aporte despierta más aún el interés por una de las obras más monumentales de la tradición lírica en el Perú. Una novela que cumple con su formato: el saber contar, simplemente, una buena historia” ¿Puedes estar en desacuerdo con eso?
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-En el transcurso de la obra vas creando una imagen de Vallejo que cautiva al lector (a), como te señalé en mis cartas, y al final Vallejo resulta un escéptico, iconoclasta, casi una suerte de “arrepentido” de su militancia política, esa sensación me dejó. ¿Qué dices? ¿Exagero? ¿Estoy equivocada? ¿Has querido tumbar a uno de nuestros íconos, para que se le aprecie como ser humano estrictamente?
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--Para quienes nos enfrentamos con la ficción narrativa la idea es convertir en insumo toda la información política, histórica, económica, psicológica y de cualquier otra índole proporcionada por las ciencias sociales a fin de materializar un universo paralelo al de nuestra realidad. Lo que cuenta es que el lector entre en él y salga, si consigue salir, como pueda: lleno de ilusiones, fantasmas, inquietudes y reflexiones. El narrador de este universo es el Nieto de Vallejo, un peruano residente en la turbulencia parisina, uno de los tantos aspirantes a un doctorado en cualquier cosa, y es él quien nos va presentado los avatares de su “abuelo”. ¿Tumbar a uno de nuestros íconos? Hasta donde me ha sido posible la única idea que me ha llevado a dedicarle tanto tiempo a Vallejo ha sido ponerlo en movimiento en el día a día. Deliberadamente no se entra en la sapiencia filológica para darle prioridad a la existencia, tanto del propio Vallejo como del “nieto”, un bueno para nada.
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-La idea de trabajar con personajes “amigos” latinoamericanos tiene su pro y su contra, uno (a) se pierde tratando de ubicar “será fulano o mengana”. Pero, esto no es relevante.
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--No pocos de los mordidos por la literatura, tarde o temprano terminan participando en algún “taller”. Ese es el caso de la célula non plus ultra, laboratorio consagrado, como afirma uno de los personajes, a “quitarle la pollera colorada a nuestros clásicos latinoamericanos”. Y en ese proceso de purificación, de reparaciones, mal que bien, los participantes fueron conociendo las flaquezas y grandezas de unos y otros. Ahí convergen el “dogmático”, el “farolero”, el “poeta cien por cien”, los aventureros y, por supuesto, también el traicionero, prototipos en realidad de todo lo que puede haber en el género humano. Los talleres literarios son en realidad microcosmos, y cualquier intento de identificación de unos y otros puede llevar a no pocos despistes o a encontrarse uno mismo reflejado en alguno de ellos.
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-Considero que es una obra lograda estéticamente, tiene argumentos, conocimiento, fluidez, frescura y aporta tanto al “museo bibliográfico” de nuestro Vallejo como a la comprensión de ese gran personaje legendario.
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--La idea es ubicar a ese personaje legendario en su circunstancia. Y como tú bien lo dices, el “museo bibliográfico” está poblado de acercamientos filológicos. Nuestra propuesta se inscribe dentro de una ambición historicista, que, por no haber podido develar las zonas de sombra, se acerca a la ficción para reflexionar de manera visual sobre dos momentos álgidos: por un lado, los albores del siglo XX peruano y el fracaso de la “República Aristocrática”, los caudillismos, el leguiísmo, el palabreo de las llamada “Patria Nueva” y el papel de algunos individuos dentro de esas circunstancias. Los sucesos de Santiago de Chuco también fueron el resultado de las confrontaciones de los caudillos y sus ramificaciones en el interior del país. Por otro lado, siguiendo el derrotero del “nieto” de Vallejo se ha querido también pintar las situaciones contradictorias provocadas por la caída del Muro de Berlín entre los latinoamericanos residentes en París, el desasosiego de muchos de ellos, las ilusiones de los otros en los entretelones de la noche parisina, la belleza de la cosmópolis caminando a orillas de su río legendario, el chisporroteo de bromas al ir derivando de un bar a otro a lo largo de las calles, sumidos en la profunda oscuridad, iluminados por la buena conversación, riéndonos de nuestras miserias.
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- ¿Cuál ha sido el gran interés?
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--La ambición ha sido cruzar esos dos momentos, el uno nacional y el otro planetario, siendo protagonistas del primero Vallejo y su generación, y del segundo, la nuestra, mi querida Rosina; nuestra ambiciosa y conflictiva generación embarcada en todas las aventuras del espíritu.
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(Jorge logró ofrendarnos una importante novela de factura novedosa. Por ello a esta “iniciada” le costó tanto terminar la lectura de Vallejo y la Célula Non Plus Ultra. Quiso que el libro no acabara. Suspiró, latió su corazón, bebió vino, acompañó al gran César por todos sus periplos y pudo comprender más su existencia y fervor por la escritura. Aconsejamos al lector y a la lectora viajen a través de él y descubran otros ángulos, otros tonos de nuestro poeta universal).
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Lima/París, 12 julio 2010.

lunes, 26 de julio de 2010

los 7 de ALTAZOR

Lage. Apablaza. Coelho. Chávez. Peña. Ramírez Biedermann. Carlín.

viernes, 23 de julio de 2010

Prohibido faltar. Presentación de los narradores latinoamericanos en la FIL.


LUNES 26 DE JULIO
AUDITORIO CÉSAR VALLEJO
hora: 7:00 – 8:30 p.m.
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ARGENTINA,CUBA, CHILE , ECUADOR,
PARAGUAY, PERÚ, URUGUAY
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Presentación de los libros:
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Borneo de Oliverio Coelho;
Carbono 14: una novela de culto de Jorge Enrique Lage;
EME/A: la tristeza de la no historia de Claudia Apablaza;
La maniobra de Heimlich de Miguel Antonio Chávez;
El fondo de nadie de Juan Ramírez Biedermann;
Takashi: historias robadas de Ernesto Carlín;
La noche que no se repite de Pedro Peña.
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Presentación: Carlos Calderón Fajardo
Moderan: Willy del Pozo & Harold Alva
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Los esperamos.

4 novelas de Carlos Calderón Fajardo en la FIL

EL VIAJE QUE NUNCA TERMINA: La verdadera historia de Sarah Ellen, LA CONCIENCIA DEL LÍMITE ÚLTIMO; la continuación de la saga con la vampiro: LA NOVIA DE CORINTO: el regreso de Sarah Ellen y la novela LA COLINA DE LOS ÁRBOLES, son las obras de CARLOS CALDERÓN FAJARDO que ofrecemos en la FIL. Todos estos libros los puede adquirir en el Stand de Ediciones Altazor. Los invitamos a leer a uno de nuestros más poderosos y singulares narradores.

LA GIRA DE ALTAZOR: de la sierra a la costa.

Juan Ramírez Biedermann, Pedro Peña, Claudia Apablaza, Willy del Pozo, Oliverio Coelho
y Jorge Enrique Lage. En la sierra de Apacheta.
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Harold Alva, Claudia Apablaza, Jorge Enrique Lage, Pedro Peña, Juan Ramírez Biedermann y Oliverio Coelho en Barranca.

ALTAZOR EN LA FIL: Programa de actividades

SÁBADO 24 DE JULIO
Carpa infantil
4:00 – 4:50
Presentación de libros
Pequito el aventurero.
Pequito el aventurero y La huaca misteriosa.
Pequito el aventurero y La Maldición del pirata
de Julio Cabrejos
Presentación: Javier Arévalo
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LUNES 26 DE JULIO
AUDITORIO CÉSAR VALLEJO
7:30 – 8:30 p.m.
ARGENTINA,CUBA, CHILE , ECUADOR, PARAGUAY, PERÚ, URUGUAY
Presentación de los libros:
Borneo de Oliverio Coelho;
Carbono 14 de Jorge Enrique Lage;
EME/A de Claudia Apablaza;
La maniobra de Heimlich de Miguel Antonio Chávez;
El fondo de nadie de Juan Ramírez Biedermann;
Takashi de Ernesto Carlín;
La noche que no se repite de Pedro Peña.
Presentación: Carlos Calderón Fajardo
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DOMINGO 1 DE AGOSTO
SALA JOSÉ MARÍA ARGUEDAS
7:00
Presentación de libro
Los majoteros y otras historias gastronómicas de Dimas Arrieta
Participan: Ricardo Gonzáles Vigil y José Donoso
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8:00
Presentación de libro
Carnaval en las Yolas de Roxana Souza
Participan: Luis Alfonso Morey y Gabriel Ruiz Ortega
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MIÉRCOLES 4 DE AGOSTO
SALA BLANCA VARELA
4:30 – 5:30
Presentación de libros
Ícaro de Samuel Cavero Galimidi
Perú: Antología de narrativa contemporánea
de Róger Antón Fabián
Presentación: Ernesto Carlín

jueves, 22 de julio de 2010

El vuelo de Altazor

Escribe: Leonardo Valencia
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Fue en 1931 cuando el poeta Vicente Huidobro publicó uno de los mayores poemas de América Latina: Altazor. Siete cantos y un prefacio donde la figura poética de Altazor salta al vacío en un paracaídas imaginario y en su vuelo el lenguaje vibra con posibilidades transgresoras, impulsadas por la vanguardia y por la visión cosmopolita de Huidobro, abriendo nuevos caminos para la literatura del continente. Este mismo nombre, Altazor, es el que adoptó una editorial peruana hace quince años y que ahora hace el lanzamiento de siete autores –en coincidencia simbólica con las siete letras del poema de Huidobro– que provienen de diferentes países latinoamericanos: Oliverio Coelho, de Argentina; Claudia Apablaza, de Chile; Ernesto Carlín, de Perú; Jorge Enrique Lage, de Cuba; Pedro Peña, de Uruguay; Juan Ramírez Biedermann, de Paraguay, y de Ecuador, el narrador guayaquileño Miguel Antonio Chávez.
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¿Cuál es la importancia de este acontecimiento editorial? Habría que leerlo en una perspectiva mayor, recordando que luego de la crisis que tuvieron en los últimos veinte años del siglo XX las editoriales latinoamericanas, la proyección para los nuevos autores requirió un peaje editorial por España. Las dificultades para la circulación de los libros entre los países de América Latina eran difíciles, y lo siguen siendo, pero el auge de herramientas como internet han permitido franquear el aislamiento.

Precisamente ha sido en la última década que, frente a la línea marcada por la orientación editorial española –la que en algún momento denominé “el gran embudo” que ha encauzado a la literatura latinoamericana en los salones de Madrid y Barcelona–, las pequeñas editoriales de Argentina, Perú y México se esforzaban por dar a conocer otras versiones, sobre todo, notable en una serie larga de antologías recientes. El esfuerzo ha sido admirable e incluso editoriales argentinas como Beatriz Viterbo o Adriana Hidalgo, o Norma de Colombia, han llegado a tener presencia en España, mínima pero activa. Llamativo es el esfuerzo de otra editorial argentina como Eterna Cadencia por publicar autores de otros países latinoamericanos y darlos a conocer. Lo que ha hecho Altazor, con iniciativa privada, alcanza el rango de lo emblemático, porque además realiza el esfuerzo de llevarlos por Perú en lo que han denominado la Primera Gira de Novelistas Latinoamericanos. Están visitando ciudades como Huanta, Tarma, Huancayo, Chimbote, Trujillo, Chiclayo, Piura, y concluirán en la Feria del Libro de Lima la próxima semana, donde serán presentados por Carlos Calderón Fajardo, otro autor de Altazor y uno de los escritores peruanos que falta descubrir en Ecuador, con el que tiene muchos vínculos desde hace décadas. He leído a varios de los siete autores de Altazor y puedo decir que su escritura se escapa de los rangos de legibilidad simplificada, de los requerimientos para lectores medios a los que el lenguaje se somete, porque apuestan por sintaxis y ritmos arriesgados y novedosos.

La historia editorial de América Latina tuvo momentos estelares que no pueden olvidarse, como ocurrió con sellos como Joaquín Mortiz, Emecé, Oveja Negra o Losada, pero todas terminaron replegándose y cerraron. Lo que ha hecho la peruana Altazor es admirable y señala una nueva época continental para las editoriales latinoamericanas.

Fuente: http://www.eluniverso.com/2010/07/20/1/1363/vuelo-altazor.html?p=1362&m=260

sábado, 17 de julio de 2010

Carlos Calderón Fajardo y La novia de Corinto

Para EDICIONES ALTAZOR es un privilegio tener a CARLOS CALDERÓN FAJARDO como uno de sus más importantes escritores. Hace un año le editamos EL VIAJE QUE NUNCA TERMINA (La verdadera historia de Sarah Ellen), una novela corta con la que nos demostró su destreza y su increíble capacidad para fabular desde un hecho que con el paso de los años se convirtió en una leyenda urbana. La novela se agotó en dos meses. CCF, conmovido con la imagen simbólica de la vampiro (Sarah Ellen), nos prometió continuar con ese viaje y decidió proyectarlo con una saga al modo de nuestros clásicos. El segundo volumen de esta saga es LA NOVIA DE CORINTO (El regreso de Sarah Ellen), novela en la que Sarah Ellen encara la ideología de ese personaje siniestro, oscuro y enfermo de la política peruana: el genocida Abimael Guzmán Reynoso, y lo hace a través de una construcción inédita entre nuestros novelistas: una obra en función a diálogos con los que CCF desnuda el terror y la locura de un obseso atrapado en sí mismo que tiembla ante la verdad que le escupe la vampiro. Sin duda una obra que generará más de una polémica. La novela estará en el Stand de ALTAZOR en la Feria Internacional del Libro. Asuntos externos a nuestra voluntad no han permitido su lanzamiento en el marco de su programación, pero estamos convencidos que CARLOS CALDERÓN FAJARDO está más allá de este tipo de anécdotas. En coherencia con nuestro respeto a su persona y a su obra, ALTAZOR está reeditando LA CONCIENCIA DEL LÍMITE ÚLTIMO y LA COLINA DE LOS ÁRBOLES, novelas que también estarán en el stand de nuestra editorial. Están avisados.

sábado, 3 de julio de 2010

EME/A, el sueño mexicano

Escribe: Patricia de Souza
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Se acerca el instante de la partida, y empiezo a ponerme melancólica, algo de mí se queda en México, además de algunos libros... Será de todas formas una ausencia porque mis vínculos (a diferencia del Perú y Francia) son más endebles...
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Oh, melancolia, clava tu dulce pico, ya!!
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Claudia (Apablaza) me envió una copia de su libro EME/A, Lima, ediciones Altazor, con mucho cariño y aquí trato de decir lo que me ha inspirado la lectura de su libro.
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Primero, debería decir que quise pensarlo en imágenes y que, al terminarlo, vi a una chica con una maleta lista, lista para partir a cualquier lugar, alejarse de su origen, de su idioma, alejarse...
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A este personaje, que es la voz que dirige este nuevo libro de Claudia, la rodea una soledad concreta, un exilio que se siente en el lenguaje del cual el libro está formado y que es como una filigrama de la experiencia, casi un esqueleto, delicado, frágil. Este libro refleja de alguna manera la vida de ahora, una vida más ocupada por los medios de comunicación que por la experiencia misma, es por eso que el lenguaje no se aleja de esa imposición social que dicta su uso, sino que se apropia de ella, de la jerga del Google, del Twitter, del Facebook. Es en ese mundo en que los personajes, Eme/A , Manuel, Javo, etc..(incluso el nombre ya no es un nombre sino letras) se mueven, en él respiran y dentro de él, el lenguaje se comprime, se hace más instrumental y concreto, cumple funciones de salvavidas, es el detritus de la experiencia, no alimenta, sino que mantiene en vida. Más que una realidad visual, corporal, la realidad que Claudia nos refleja es textual, pero textual, en su sentido fallido, porque no puede representar la experiencia, simplemente la rodea con signos, elipsis, nomenclaturas, sin querer escenificarla, ¿por qué? Yo leo un síntoma de esta época, una especie de adelgazamiento extremo de la experiencia vivida que es más bien virtual, incluso los acompañantes existen en forma de texto, existen por sus libros pero no como personas (Vila-Matas, Leonardo Valencia o Mario Bellatín), y son la compañía de este personaje, hombre-mujer, que no posee otras armas que sus notas, sus inventarios, sus ganas de existir completamente en una relación con alguien, sus ganas de vivir, de nombrar, de crear un discurso, novelar su propia historia (aunque esa parte es la que menos me gusta, la de los escritores que quieren hacer la No historia de la literatura) sin poder, porque no es la historia de la literatura la que no puede contar, sino la de ella misma. Y hay aquí esa impotencia. Este es un aspecto interesante, ese lado técnico del lenguaje para reproducir más bien una especia de balbuceo en forma de collage, a través de experiencias de otras personas, como si el libro fuse una instalación hecho de recortes de diálogos, fragmentos, entrevistas imaginarias, signos, y más retazos sin cuerpo. Existe, creo, un no poder ceñirse al dicurso como una voluntad de convertirse en ese fragmento, en ese espacio que no significa, cosa que a la que lee le puede parecer una pericia técnica (casi todo es técnico, los afectos, la propia noción del cuerpo) y que podría ser una respuesta estética de su autora. La brevedad de la frase, es como la brevedad de los instantes, intensos, pero escasos que CA quiere mostrarnos con una mano casi quirúrgica, porque la continuidad es imposible, y sin embargo ella se aferra a las palabras como una obsesiva, incluso dejando que el uso social del lenguaje se imponga como una prisión, con sus huellas, sus parlamentos e idiolectos que aparecen como marcas de una época, de un momento, de una edad. Me pregunto: ¿qué hace que una persona escriba con frases de aliento poético largo, o que llegue a crear una continuidad en el texto? tal vez su posibilidad de proyección en el mismo texto (y aquí creo que hay una simetría entre la realidad de Claudia, y la ficción, el Chile varias veces nombrado y su propia historia). Pienso en textos como los de Claude Simon, o la prosa discursiva de Catherine Millet, incluso las novelas de Virginia Woolf, que Claudia cita, que poco a poco van siendo casos aislados frente a esta necesidad de una "tecnicidad" en el idioma. Tal vez porque el espacio que ocupamos como individuoas, como personas, es cada vez más mínimo y exiguo, y a lo mejor la prosa del mundo, su movimiento (en sociedades tan atomizadas y siempre pobres) nos concierne tanto como antes, y no lo sentimos si no en lo virtual, en Internet, en Google, en los paratextos, pero no en los textos que no son hablados por personas en carne y hueso, sino por ausentes. Tal vez sea eso, no lo sé... Y nos estemos convirtiendo en eso...
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Lacan decía que no solo "hablamos el lenguaje", sino que somos "hablados por él", y es un poco lo que siento en este texto melancólico y solitario (incluso en su lenguaje), como esa mujer que espera que alguien vaya a buscarla y no sabe si algún día irán por ella.
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En la foto: Claudia Apablaza

Otras páginas informan sobre la gira de novelistas de ALTAZOR

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Letras.s5 de Luis Martínez de Chile:
http://opinaenletras.blogspot.com/2010/06/apablaza-y-emea-en-peru.html
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Luz azul de Antonio Moretti:
http://azuluz.blogspot.com/2010/06/i-gira-de-novelistas.html
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Centro Onelio de Cuba:
http://www.centronelio.cult.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=842&Itemid=1
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La fortaleza de la soledad de Gabriel Ruiz Ortega:
http://la-fortaleza-de-la-soledad.blogspot.com/2010/06/ediciones-altazor-primera-gira-de.html
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Nido de palabras de César Pineda:
http://nidodepalabras.blogspot.com/2010/07/i-gira-de-novelistas-latinoamericanos.html

miércoles, 30 de junio de 2010

IMAGINARIO: ANTOLOGÍA DE NARRATIVA LATINOAMERICANA

Siete autores. Siete tomas para presentarnos una muestra sobre lo que acontece con la literatura de América Latina. Lo inusual radica en que estos narradores se desplazan con destreza tanto en el cuento como en la novela, un irrefutable indicador de la buena salud de su producción. IMAGINARIO puede leerse como un mapa que cruza los cánones de un momento escritural que apela a las vanguardias, que las revitaliza e interviene para construir otra ruta que va más allá de las fronteras de una lengua como institución, como actitud lineal de soporte.

IMAGINARIO es por lo tanto una apuesta que sin necesidad de vinculaciones ideológicas ha reunido a siete poderosas propuestas para demostrarnos que las utopías son posibles. No sé cuál será el norte de esta primera partida. No importa, por ahora me basta ser testigo que siete banderas flamean itinerantes en el cielo latinoamericano.
H.A.

lunes, 28 de junio de 2010

LA MANIOBRA DE HEIMLICH de MIGUEL ANTONIO CHÁVEZ

Pocos conocen que la primera creación colectiva entre Borges y Bioy Casares no fue la del célebre detective Bustos Domecq sino la de la redacción de un folleto publicitario para una marca de lácteos, allá por 1935; tampoco sobre la absurda forma de morir que tuvo Tennessee Williams, atragantándose con la tapa del colirio que sostenía entre sus dientes mientras se aplicaba las gotas. Estos curiosos hechos con otros ficticios se juntan en La maniobra de Heimlich. Esta novela, escrita en tono satírico y con humor del absurdo, destaca la historia de su narrador protagonista –un guayaquileño cuyo nombre nunca conoceremos– durante tres momentos de su vida. El primero, como un joven redactor publicitario, cuando viaja a Buenos Aires. El segundo, de regreso a Guayaquil, cuando ya ha dejado sus delirios de publicista y se vuelca hacia la literatura. Y el tercer momento cuando se embarca en un vuelo hacia Buenos Aires como miembro de una delegación hacia una feria de libro. El título: La maniobra de Heimlich, sirve para metaforizar lo asfixiante y efímero que son ambos mundos. Sea como sea, no hay mal que dure cien años ni cerebro que lo resista (si no, pregunten qué le ocurre a la masa gris luego de tres minutos sin oxígeno).
Miguel Antonio Chávez: (Guayaquil, 1979). Autor de Círculo vicioso para principiantes (2005), de la obra teatral La kriptonita del Sinaí (I Mención Premio Nacional de Dramaturgia 2009). Co-antologador de las compilaciones de cuento Historias bajo el árbol (2008) y Amigas del Yeti (2009). Antologado en El futuro no es nuestro (2008), Poesía/Cuento 1998-2008 (2009), Asamblea portátil (2009) y 22 Escarabajos: antología hispánica del cuento Beatle (2009), entre otras. Miembro fundador del colectivo literario Buseta de papel. Finalista del Premio Juan Rulfo 2007 de Radio Francia Internacional.

sábado, 26 de junio de 2010

LA NOCHE QUE NO SE REPITE de PEDRO PEÑA (Uruguay)

Una de las cualidades de la narrativa latinoamericana es su preocupación por reafirmarse como resultado de una generación que ha hecho del sexo y la informática los elementos referenciales para contextualizarla. Pedro Peña le agrega otro ingrediente: la oscuridad. Podemos decir que La noche que no se repite es una novela negra experimental en la que el crimen es un pretexto para representarnos una juventud que se desplaza al centro del conflicto. Por eso Esteban, Juan Manuel, Olveira son las piezas de una construcción con las que el personaje justifica esa primera confesión que nos pone más allá de la lectura de una novela y que ubica a Pedro Peña como una voz expectante de la literatura uruguaya, que tiene en Onetti, Galeano y Benedetti, sus máximos exponentes.

Pedro Peña nació en San José de Mayo, Uruguay, en 1975. Fundó la revista de culto La letra breve. Realizó estudios de Literatura en el Instituto de Profesores Artigas, egresando del mismo con el título de Profesor, cargo que hoy desempeña. En mayo de 2006 obtuvo el Primer Premio en el Concurso Nacional de Narrativa organizado por Ediciones de la Banda Oriental. Su libro de ciencia ficción, Eldor, fue publicado ese año y recibió muy buena crítica. Cuentos suyos han obtenido importantes reconocimientos en su país natal, figurando en antologías de narradores jóvenes y siendo publicados en importantes suplementos culturales. A su vez ha publicado trabajos críticos y de ficción en algunos de los medios de prensa más importantes de Montevideo: El País Cultural y La Diaria. Todas las semanas escribe la contratapa del diario Primera Hora de San José.

EL FONDO DE NADIE de JUAN RAMÍREZ BIEDERMANN (Paraguay)

Qué hace de la cárcel un motivo para exteriorizar nuestros dramas. Acaso las densas posibilidades de acción para un escritor que, detenido en su habitáculo, irrumpe con la inconformidad del espacio subvertido. Observemos cuidadosamente a Ezequiel Collado, detengámonos en Mariela, y preguntémonos qué fractura de nuestra América intenta curar Juan Ramírez Biedermann con El fondo de nadie; la novela que lo presenta con la singularidad de quien apuesta por una estructura del hastío cuya estética resume las cartografías de una sociedad vertiginosa que salva o que condena. Sin duda una obra referencial de la literatura paraguaya, cuya propuesta se inserta al eclecticismo de la nueva narrativa latinoamericana.

Juan Ramírez Biedermann (Asunción, Paraguay, 1976). Es abogado, egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción Año 2000. Miembro del Sub–Comité de Comunicaciones de la SubComisión del Bicentenario de la República del Paraguay. Músico, integrante de SABAOTH y EYESIGHT, con cuatro álbumes editados en el extranjero y una trayectoria de casi 20 años en la escena del género. Ha realizado conferencias tanto en Paraguay como en el extranjero. Acaba de editar NOBIS en la Bibliothèque latino–américaine de Québec. Ha sido publicado en diversas antologías a nivel internacional y es ganador de varios premios literarios.

TAKASHI: HISTORIAS ROBADAS de ERNESTO CARLÍN (Perú)

Ortega y Gasset exigía, para hablar de generación, un hecho histórico: algo particular que cruce al grupo. Los jóvenes escritores peruanos han crecido entre los extremos; políticamente dos golpes: Velasco (las izquierdas) en 1968 y Fujimori (las derechas) en 1992; escrituralmente, vitalistas y metaliterarios. Takashi, la novela de Ernesto Carlín, nos presenta un fresco con todas las particularidades del sujeto posmoderno. En un momento cuando da la impresión que los críticos reclaman un arte decorativo, flemático, Carlín toma al toro por las astas y nos entrega un texto visceral en el que las barras, la multimedia y la denuncia, sin esquivar el compromiso con la autenticidad de la forma, son los pilares de una obra que consolida su generación. Takashi, apela a la función del vagabundeo para perderse en el afán de encontrarse, a la distancia que termina como una experiencia interior. Notable responsabilidad para quien tiene en su tradición a Mario Vargas Llosa, Miguel Gutiérrez, Carlos Calderón Fajardo y Alonso Cueto.
Ernesto Carlín (El Callao, 1984). Estudió literatura en la Universidad Católica de Lima y periodismo en España. Ha publicado antes la novela Falso al amanecer (edición de autor, 1999). Tiene inédita una especie de continuación titulada Sicalípticos y reencauchados. Además, espera la próxima edición de su novela negra Carroña. Fuera del ámbito literario, ha colaborado en el libro Agencias de noticias: periodismo con precisión y rapidez. Actualmente se dedica al periodismo cultural en el diario El Peruano.

EME/A: LA TRISTEZA DE LA NO HISTORIA de CLAUDIA APABLAZA (Chile)

Donoso, Edwards y Bolaño constituyen el canon de la novelística chilena, a ellos podrían sumarse voces emergentes como las de Fuguet y Zambra, ninguna sin embargo se aventura a cifrar y descifrar la ciudad con la potencia del riesgo que asume Claudia Apablaza. El proyecto escritural de EME/A transgrede varios tópicos, se preocupa por la consagración del instante al modo de las vanguardias. Por eso la concepción de esta novela, que tiene a Chile como expresión de una propuesta atemporal y transhistórica, no se reduce a la anécdota del amor o desamor con la que el personaje se desplaza por una urbe que lo pone cara a cara con esa tristeza que reconoce no haber logrado alcanzarse a sí misma; entonces asume su arquitectura de citas y trazos con la que confirmamos la máxima de Bakunin –destruir es crear- y celebramos la irrupción de Apablaza, su poder con el que rompe los cánones en la aldea latinoamericana.


Claudia Apablaza. Nació en Chile el 20 de octubre de 1978. Estudió Psicología y Literatura en la Universidad de Chile y postgrado en Literatura Comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha publicado el libro de relatos Autoformato (2006) y la novela Diario de las especies (2008). Actualmente es profesora del Laboratorio de escritura y encargada de la colección de vanguardias latinoamericanas de Barataria editorial.

CARBONO 14: UNA NOVELA DE CULTO de JORGE ENRIQUE LAGE (Cuba)

“Era una ciudad interminable. Por lo tanto, una ciudad irreal. Y la irrealidad cansa". Señala de entrada Jorge Enrique Lage. Metáfora perfecta para instalarnos frente a una Cuba que habla con el trazo de uno de sus más potentes narradores. Por eso construye en Evelin esa representación en la que todo sirve, en la que todo es apto para elaborar una resistencia crítica donde los traumas personales lo mantendrán a raya con la tensión estética que codifica la angustia latinoamericana. Carbono 14: una novela de culto, funciona como un símbolo de la decadencia y del virtuosismo multimediático que ubica a Lage como un escritor a quien debemos repasar para comprender la posibilidad experimental de una lengua que ha perdido, acertadamente, la noción de su frontera. Acaso el más puntual ejercicio para constatar la vitalidad del panorama novelístico de América. Su propuesta consolida los lazos conceptuales entre Cabrera Infante, Pedro Juan Gutiérrez y Reynaldo Arenas.
Jorge Enrique Lage. Nació el 16 de septiembre de 1979, en La Habana. Licenciado en Bioquímica por la Universidad de La Habana. Desde el año 2004 trabaja en el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, como editor del sello Ediciones Cajachina y como redactor de la revista de narrativa El Cuentero. Entre 2005 y 2008 participa en los proyectos digitales “33 y 1/3” y “The revolution evening post”. Ha publicado los siguientes libros de cuentos: Yo fui un adolescente ladrón de tumbas (2004), Fragmentos encontrados en La Rampa (2004), Los ojos de fuego verde (2005) y El color de la sangre diluida (2008).

BORNEO de OLIVERIO COELHO (Argentina)

El lenguaje como excusa para organizar una estructura que nos represente, o que no nos represente, la palabra como un eje funcional para aletargar el vacío o para empujarlo sobre el pavimento; el encierro entre las cuatro paredes al modo de un cartujo para, desde allí, retroalimentarnos con la superficie de otras cartografías que nada tienen que ver con el mundo real; aquél que físicamente está allí, pero que a Ornello Balestro no le dice nada, o le dice mucho. Ese debió ser el enfoque del lente avizor de Oliverio Coehlo cuando escribió Borneo, la novela que lo mantendrá a raya durante el tiempo que le demande escapar de su camisa de fuerza y que seguro a Borges le habría robado un gesto de satisfacción al comprobar que aún no se agotan las posibilidades para fabular desde nuestra lengua. Un aguafuerte que seduce por ese sentido de estremecer más allá del principio estético de la belleza o del compromiso con la realidad y su necia actitud de escogernos el personaje. Oliverio Coehlo ejerce con saña su don. No en vano, Enrique Vila Matas, en vez de palmearle la espalda, le pidió que siga escribiendo.


Oliverio Coelho. Nació en Buenos Aires, en 1977. Publicó las novelas Tierra de vigilia (2000), Los invertebrables (2003), Borneo (2004), Promesas naturales (2006), Ida (2008), y el libro de cuentos Parte doméstico (2009). Realizó residencias para escritores en México y en Corea del Sur. Producto de esta última es Ji-do (2009), una antología de narrativa coreana contemporánea. Ha escrito artículos y críticas para los suplementos culturales de los diarios La Nación, El País, Clarín y Perfil. Actualmente escribe sobre novedades editoriales en la revista Inrockuptibles.

viernes, 25 de junio de 2010

I GIRA DE NOVELISTAS LATINOAMERICANOS. Perú 12/07 - 26/07/2010

El año pasado Ediciones Altazor realizó la primera gira de escritores peruanos por el norte del país. La experiencia fue enriquecedora, no podía ser de otra manera si en el altazormóvil nos acompañaban Carlos Calderón Fajardo y Sócrates Zuzunaga. Entonces prometimos repetir la aventura pero pensando en involucrar a escritores de toda nuestra América. Lo que salió como un tema más de la conversación cobró cuerpo y ahora nos complace anunciar el lanzamiento de la I GIRA DE NOVELISTAS LATINOAMERICANOS, que se inaugurará en Ayacucho el 12 de Julio del presente y se clausurará en Lima el 27 en la Casa de la Literatura Peruana. El itinerario comprende los departamentos de Ayacucho, Junín, Ancash, La Libertad, Lambayeque, Piura y Lima. Este acontecimiento se realizará gracias a la alianza estratégica de nuestra editorial con la Fundación Eduardo y Mirtha Añaños. Lo que nos confirma que aún se puede trabajar proyectos de esta naturaleza con empresas privadas que sí han entendido la importancia de la proyección cultural. Esta gira que se inicia al modo de una expedición libertadora, coincide con el bicentenario de la independencia política de América Latina, partirá de Ayacucho hacia otras ciudades como Huanta, Tarma, Huancayo, de nuestros andes centrales y continuará hacia el norte por Chimbote, Trujillo, donde se presentarán las 7 novelas en la Alianza Francesa y en el histórico auditorio César Vallejo de su Universidad Nacional, continuará en Chiclayo y después anclará en Piura, ciudad Infolectura ha organizado la I Primera Feria Internacional del Libro. Sabemos que este será un evento cuya trascendencia se debe gracias a la calidad de los escritores convocados, autores menores de 40 años que gozan de una obra potente que nos habla de la excelente salud de la literatura latinoamericana. Un aporte que sin duda es nuestro granito de arena para curar las fracturas de un territorio agobiado por las constantes crisis políticas, sociales y económicas a quienes aún sobrevivimos. Esta primera gira convocó a los siguientes escritores: Oliverio Coelho (Argentina) con su novela BORNEO; Jorge Enrique Lage (Cuba) con CARBONO 14: UNA NOVELA DE CULTO; Claudia Apablaza (Chile) con EME/A; Miguel Antonio Chávez (Ecuador) con LA MANIOBRA DE HEIMLICH; Pedro Peña (Uruguay) con LA NOCHE QUE NO SE REPITE; Ernesto Carlín (Perú) con TAKASHI: HISTORIAS ROBADAS y Juan Ramírez Biedermann (Paraguay) con EL FONDO DE NADIE. Ellos son los culpables de esto nuevo itinerario, ellos son nuestros seleccionados, con ellos y por ellos partimos, doscientos años después, hacia otra expedición libertadora.
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Willy del Pozo & Harold Alva
Ediciones Altazor
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CLAUDIA APABLAZA. Nació en Chile el 20 de octubre de 1978. Estudió Psicología y Literatura en la Universidad de Chile y postgrado en Literatura Comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha publicado el libro de relatos Autoformato (2006) y la novela Diario de las especies (2008). Actualmente es profesora del Laboratorio de escritura y encargada de la colección de vanguardias latinoamericanas de Barataria editorial.

PEDRO PEÑA. Nació en San José de Mayo, Uruguay, en 1975. Fundó la revista de culto La letra breve. Realizó estudios de Literatura en el Instituto de Profesores Artigas, egresando del mismo con el título de Profesor, cargo que hoy desempeña. En mayo de 2006 obtuvo el Primer Premio en el Concurso Nacional de Narrativa organizado por Ediciones de la Banda Oriental. Su libro de ciencia ficción, Eldor, fue publicado ese año y recibió muy buena crítica. Cuentos suyos han obtenido importantes reconocimientos en su país natal, figurando en antologías de narradores jóvenes y siendo publicados en importantes suplementos culturales. A su vez ha publicado trabajos críticos y de ficción en algunos de los medios de prensa más importantes de Montevideo: El País Cultural y La Diaria. Todas las semanas escribe la contratapa del diario Primera Hora de San José.

JUAN RAMÍREZ BIEDERMANN. (Asunción, Paraguay, 1976). Es abogado, egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción Año 2000. Miembro del Sub–Comité de Comunicaciones de la SubComisión del Bicentenario de la República del Paraguay. Músico, integrante de SABAOTH y EYESIGHT, con cuatro álbumes editados en el extranjero y una trayectoria de casi 20 años en la escena del género. Ha realizado conferencias tanto en Paraguay como en el extranjero. Acaba de editar NOBIS en la Bibliothèque latino–américaine de Québec. Ha sido publicado en diversas antologías a nivel internacional y es ganador de varios premios literarios.

OLIVERIO COELHO. Nació en Buenos Aires, en 1977. Publicó las novelas Tierra de vigilia (2000), Los invertebrables (2003), Borneo (2004), Promesas naturales (2006), Ida (2008), y el libro de cuentos Parte doméstico (2009). Realizó residencias para escritores en México y en Corea del Sur. Producto de esta última es Ji-do (2009), una antología de narrativa coreana contemporánea. Ha escrito artículos y críticas para los suplementos culturales de los diarios La Nación, El País, Clarín y Perfil. Actualmente escribe sobre novedades editoriales en la revista Inrockuptibles.

MIGUEL ANTONIO CHÁVEZ: (Guayaquil, 1979). Autor de Círculo vicioso para principiantes (2005), de la obra teatral La kriptonita del Sinaí (I Mención Premio Nacional de Dramaturgia 2009). Co-antologador de las compilaciones de cuento Historias bajo el árbol (2008) y Amigas del Yeti (2009). Antologado en El futuro no es nuestro (2008), Poesía/Cuento 1998-2008 (2009), Asamblea portátil (2009) y 22 Escarabajos: antología hispánica del cuento Beatle (2009), entre otras. Miembro fundador del colectivo literario Buseta de papel. Finalista del Premio Juan Rulfo 2007 de Radio Francia Internacional.
ERNESTO CARLÍN (Callao, 1984). Estudió literatura en la Universidad Católica de Lima y periodismo en España. Ha publicado antes la novela Falso al amanecer (edición de autor, 1999). Tiene inédita una especie de continuación titulada Sicalípticos y reencauchados. Además, espera la próxima edición de su novela negra Carroña. Fuera del ámbito literario, ha colaborado en el libro Agencias de noticias: periodismo con precisión y rapidez. Actualmente se dedica al periodismo cultural en el diario El Peruano.
JORGE ENRIQUE LAGE. Nació el 16 de septiembre de 1979, en La Habana. Licenciado en Bioquímica por la Universidad de La Habana. Desde el año 2004 trabaja en el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, como editor del sello Ediciones Cajachina y como redactor de la revista de narrativa El Cuentero. Entre 2005 y 2008 participa en los proyectos digitales “33 y 1/3” y “The revolution evening post”. Ha publicado los siguientes libros de cuentos: Yo fui un adolescente ladrón de tumbas (2004), Fragmentos encontrados en La Rampa (2004), Los ojos de fuego verde (2005) y El color de la sangre diluida (2008).

viernes, 23 de abril de 2010

4 AUTORES DE ALTAZOR GANARON EN EL ÚLTIMO COPÉ

piuranos Luis Eduardo García, Dimas Arrieta
y ayacuchanos Samuel Cavero Galimidi y Sócrates Zuzunaga Huaita.
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El día 22 de abril del presente se llevó a cabo la premiación de los ganadores del Premio Copé Internacional de Novela y Poesía. Dicha ceremonia se llevó a cabo en Corpac, San Isidro. El evento estuvo presidido por el crítico literario Ricardo González Vigil, el poeta Pedro Cateriano y autoridades de Petroperú. Ediciones Altazor felicita a todos los premiados, especialmente al poeta piurano Luis Eduardo García, ganador del Premio Copé de Bronce de Poesía, con el poemario La unidad de los contrarios, a los narradores Dimas Arrieta Espinoza y Samuel Cavero Galimidi, finalistas en novela y a Sócrates Zuzunaga Huaita, ganador del Premio Copé de Oro en novela, con La noche y sus aullidos, los cuatro, autores de nuestra casa editorial. Sin duda un reconocimiento al talento que nos confirma que estamos en la ruta correcta.

domingo, 21 de marzo de 2010

Presentación de la última novela de Jorge Nájar: VALLEJO Y LA CÉLULA NON PLUS ULTRA

Este miércoles 24 de marzo, a las 7 de la noche, en el Auditorio de la CASA DE LA LITERATURA PERUANA (Antigua Estación de desamparados, centro de Lima, al costado de Palacio de Gobierno, frente al Cordano); se llevará a cabo la presentación de VALLEJO Y LA CÉLULA NON PLUS ULTRA, novela de JORGE NÁJAR. Los comentarios estarán a cargo de DANILO SÁNCHEZ LIHÓN y GERMÁN PERALTA RIVERA. Los esperamos.

VALLEJO Y LA CÉLULA NON PLUS ULTRA de JORGE NÁJAR

Inmerso en la turbulencia de la vida parisina, miembro de un taller de “reparaciones” literarias convertido por la calumnia y la difamación en una célula terrorista, el nieto del poeta César Vallejo (pero ¿quién es ese nieto?) recrea, al mismo tiempo, la vida de su abuelo en los turbulentos años veinte del Perú y la de un grupo de latinoamericanos en París en los años que siguieron a la caída del Muro de Berlín.
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Jorge Nájar nació en Pucallpa en 1946. Transcurrió su infancia y adolescencia en diferentes ciudades de la Amazonía. En 1963 se trasladó a Lima donde cursó estudios en la Universidad Federico Villarreal y conoció a los jóvenes poetas que integrarían el movimiento Hora Zero. En 1973 publica su primer poemario: Malas maneras. En 1976 se establece en París donde ejerce la enseñanza y reside hasta la fecha. Su libro Finibus terrae (1984), fue ganador de la Segunda Bienal de la Poesía Peruana, Premio Copé. En 1994 obtuvo la Beca de Ayuda a la Creación del Centro Nacional de Letras de Francia. Toda su poesía escrita hasta 1999 fue reunida en el volumen Formas del delirio. El año 2001 ganó el Premio Juan Rulfo de Poesía convocado por Radio Francia Internacional. Su más reciente libro de poemas, Allí brota la luz, apareció en Bogotá el 2007. Ha seleccionado y traducido una antología de Poesía Contemporánea de Expresión Francesa y el poemario de Paul Claudel Conocimiento del Este, ambos publicados por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su obra narrativa comprende El árbol de Sodoma y Penúltima Odisea.

martes, 9 de febrero de 2010

Miércoles 10 de febrero: Presentación de ÍCARO, novela de SAMUEL CAVERO GALIMIDI

ÍCARO de SAMUEL CAVERO GALIMIDI

Novela psicológica de amores de un joven inmigrante y un misterio que nos recuerda a la literatura de Allan Poe. Narrativa del despertar sexual, de los conflictos de identidad sexual y familiar, que nos hace transitar entre los abismos de la cordura, el desarraigo y la paranoia; divierte, deslumbra, estremece y atrapa por su ternura, fino humor e ironía.
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Es el vuelo y drama existencial de Ícaro Errázuri, un alucinado adolescente latinoamericano que salva de la dictadura de Pinochet en Chile, escapa y se eleva a la conquista de la libertad y su plena identidad sexual en Australia. Fantástico viaje a la plena redención del hombre vía la castidad y el amor a Dios, atravesando como Dante el Infierno, la soledad, la tentación, el amor y la locura.
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Ícaro nos deslumbra por sus ideales, por sus sueños pecaminosos con el célebre escritor japonés Mishima y toda suerte de goces y placeres mundanos que debe vencer. Es la trágica vida de un jovencito, tan repleta su maleta de ilusiones y adioses, que lleva camino a la eternidad, el anillo regalado por su padre como amuleto y talismán mágico.
Samuel Cavero Galimidi (Ayacucho, 1962). Es Magíster en Sociología por la Universidad de ARCIS (Santiago, Chile) y París XII, Val de Marne, Francia (1993-1994), cuenta con estudios de Literatura y Lingüística por la Universidad Católica del Perú. Es autor de un sinnúmero de investigaciones académicas y de ensayos en Literatura. Es autor de las novelas Good bye, poetas (2008), Gabriel no te mueras (2002), Amaru o La tentación (1989), Un rincón para los muertos (1987) y Apocalipsis en don Ramón (1983); de las piezas teatrales: Cómo matar a mi marido infiel (2004), ¿Cleaner, yo? (2004), ¡Evita, vuelve! Evita, come back! (2002). Varios de sus cuentos han sido galardonados en diversos concursos a nivel internacional.