jueves, 12 de noviembre de 2009

PURA SUERTE: Ópera Prima de César Klauer

César Klauer con su ópera prima
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Entrevista: Laylah Ferreyra A.
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César Klauer presentó Pura Suerte, su primer libro, quince historias que divertidamente recorren juegos de azar, amistad y buena fortuna. Publicación que marca el inicio de una vocación a prueba de tempestades, y la tenacidad de un escritor que no dejó su talento a la suerte.
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¿Cómo empezó escribir?
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Empecé a escribir hace unos 20 años. En realidad, empecé leyendo. Creo que todo escritor se inicia así y de repente le pica algo en las manos, la cabeza, el pecho, y siente que hay algo que quiere contar, inventar. Entonces escribí unos cuentos que no he publicado nunca. En esa época enseñaba en la Escuela de Oficiales de la FAP (César es profesor universitario en la UPC actualmente) y le pedí al profesor de literatura que le diera una leída a mis cuentos. Me dio varias pautas, pero principalmente me animó a seguir y, sobre todo, a estudiar y leer mucho.
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¿Y allí empezó el camino que lo llevó a “Pura Suerte”?
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Por cosas de la vida quedó la cosa dormida, hasta que hace cuatro años operaron a mi padre del corazón... Estando en la sala de espera del hospital decidí que para pasar el tiempo debía leer. Compré El Código da Vinci y no he parado de leer desde ese día. Y reapareció la picazón. Entré a algunos talleres, presenté un cuento a los Juegos Florales de la UPC y gané mención honrosa y me dije: ajá, puede ser que tenga algo. Publicaron mis crónicas en la Revista de Magdalena y luego algunos artículos e historias aquí en Generacción.com, las vieron los de Living in Perú, una web para hablantes de inglés, y me pidieron un par de artículos. Ahora ya no puedo estar sin leer y escribir.
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¿Cómo surgió "Pura Suerte"?
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El libro sufrió varias transformaciones, el título, la técnica narrativa, especialmente el uso de diálogos y algunas palabras. Los diálogos no se narran usando los tradicionales guiones; sino que introduzco las conversaciones en el texto, sin comillas, alternando el estilo directo e indirecto. Prefiero en ese sentido el famoso dicho Show don´t tell (muéstralo no lo cuentes); entonces me concentro en narrar las facciones, actitudes, acciones, pensamientos de los personajes, y así, además, crear tensión, elemento básico para un cuento.
. En el Jazz Zone, con Roger Antón, Willy del Pozo, Editor General de Altazor,
César Klauer, José Hidalgo y Harold Alva, la noche de su presentación.
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¿Cuánto tiempo le tomó completar el libro?
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No sé exactamente cuánto me tomó terminarlo. Es que no lo escribí intencionalmente, es decir, simplemente escribía... tengo más de 40 aguardando su oportunidad. Entonces los junté inspirado en el tema de la suerte y ya está, salió el tomo.
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¿De dónde saca las ideas para las historias?
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Nunca puedo establecer un método unitario. A veces leo algo que da pie a querer expandir la idea, otras veces el cuento se me presenta como una aparición, otras quiero escribir algo y no sé el final, se va armando a medida que avanzo en la narración. También sucede que escribo varias páginas y decido que el cuento está atracado y lo dejo ahí, guardado en una carpeta de mi computadora que se llama "Incompletos". Lo que quiero decir es que no todo lo que yo inicio llega a un término; muchas cosas se quedan en el aire.
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¿Cómo convive con su pasión de escritor y de maestro?
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He enseñado por más de treinta años y creo que la literatura me está ayudando a enfrentar el aburrimiento de hacer lo mismo por tanto tiempo. A pesar de que esta actividad me trae variedad, pues enseño a diferentes personas cada semestre, de todas maneras tiene su parte de monotonía. Me gusta hacerlo, siempre hay retos que superar, cada alumno es distinto y necesita de atención especial, hay que crear materiales atractivos, usar nuevas tecnologías para apoyar la enseñanza y es eso al fin de cuentas es lo que me hace quedarme en esta profesión: la posibilidad de inventarme algo.
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¿Qué viene ahora?
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Pues nada, sentarme a ver lo que pasa, disfrutar del momento y esperar que el librito tenga suerte; y que pueda publicar otros.
César Klauer, firmando autógrafos.
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Viaje al malditismo: segunda novela de Coral explora purísima insolencia de los poetas.

Escribe: José Donayre Hoefken
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Tocar fondo, morder el polvo. Estas figuras, tras la lectura de Migraciones, cobran un particular y certero sentido: un arrobamiento de mística estética que desgarra con procacidad. El éxtasis de lo sórdido y la iluminación del horror son las claves de una historia que en realidad encauza varias existencias que se cruzan o repelen —algunas notorias (aunque no notables), otras anónimas, pero no por ello menos intensas o abrumadoras—. Y en esta historia ricamente cifrada, su autor, Víctor Coral, juega a demostrar que sabe muy bien lo que hace, no obstante sus deliberadas trasgresiones narrativas.
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Escrita aparentemente bajo el principio narrativo del progreso de la acción -que en un momento capital de la "historia" se desvela mas bien como lo que es: un artefacto que sin dejar de ser en esencia un libro, permite brindar la sensación de simultaneidad y riqueza que tiene aquello que entra por los sentidos (p. 42)- Migraciones es un ensayo novelado que pretende expresar con una prosa exquisitamente elaborada el peso de la belleza y su incidencia, feliz o desafortunada, en ciertas vidas que tienen -o tienden- a la palabra como refugio para el desapego (como desaparición poética del yo) o paradójica cárcel de libertad.
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El malditismo del poeta español Leopoldo María Panero, "alma gemela" del narrador-protagonista (Bruno Larco), es, sin duda, más que un fascinante leitmotiv de Migraciones. Quizá sea la intrincada epifanía de un dedo medio exhibido con desfachatez y elocuente honestidad.
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Fuente:

LOS EXTRAÑOS de Harold Alva

Escribe: Miguel Ildefonso
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Los extraños (Altazor, 2009) de Harold Alva (Piura, 1978) es la poetización de una ciudad que hace extraña el alma, una Lima en donde nos despersonalizamos para dejar abierta la furia y el desencanto. Una serie de personajes que cargan sus cuerpos como ataúdes, entre veredas como “cicatrices” y versos descarnados: poetas (Los Raros, como en Rubén Darío), asesinos, médicos. Y también animales: tigres, cuervos, perros, ácaros. Aun cuando todos terminamos asesinados por la sociedad, como Van Gogh, existe cierta esperanza; ella radica en ese “alguien” del poema final, un alguien que lo ayude en su redención. La poesía es esa promesa que nos acerca, que nos convoca mediante la belleza, y hace que no nos sintamos ni raros ni extraños en este mundo pasajero.
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Pretendo arrancarme los dientes
Empujarlos con la lengua al precipicio
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Esta es la calle. Mi esquina
Los postes que escupo
Para agigantarles la tiniebla
Aquí es donde hundo mis dedos
Los cartílagos de piedra
Este es el territorio donde escribo
De aquí no pienso retirar los pasos
Aquí no le permito a nadie
Detener las cobras que escapan de mi pecho
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Esta calle esconde los huesos de mi cráneo
Que nadie intente levantar la voz
Este sarcófago La sangre que marca
Mi condición de muerto.
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SOBRE LA NOVELA MIGRACIONES DE VÍCTOR CORAL

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Escribe: Andrea Cabel

Acerca de la primera parte y la metateatralidad: Odio la primera persona. Me parece fácil, vulgar…
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Bruno Larco (el personaje principal de la novela) sigue, -casi- siempre con una mueca de desdén, los consejos de su amigo editor, quien le recomienda que escriba su libro, Migraciones –el que leemos, el que comentamos–, en primera persona. Le dice que con ello atraerá más lectores, le recomienda que deje de lado ciertas tramas y le enfatiza que vaya rápidamente a la historia, y por supuesto, le dice también que su primer párrafo debe ser contundente.
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Como dice este personaje presente/ausente en la obra, su amigo editor, la verosimilitud siempre ha sido y es una treta, un recurso para jugar con los lectores y para generar en ellos un clima de empatía y complicidad de tal modo que se va armando, poco a poco, una historia en la que es posible colarnos –los lectores– y observar desde diferentes planos los sucesos en la vida de los personajes y mejor aún, nos permite sentir la obra como un gerundio, es decir, la obra está sucediendo, y nosotros, con ella.
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He ahí la ventaja a la que alude el amigo editor, la voz consejera en el hombro del personaje que cuenta su historia, la ventaja de hacernos parte de la historia desde el primer párrafo. Y, ciertamente, estamos sucediendo conforme avanzamos las páginas, el tránsito íntimo y vital del que trata el presente libro nos incluye, nos conversa directamente, nos mete en su discurso, nos cuestiona y nos responde; estamos ante una novela que nos atrapa desde un primer momento más que por la trama o por el lenguaje o por los personajes bien delineados, por la capacidad de aproximarnos a nosotros mismos a través de dos historias paralelas que vemos atentamente conforme pasamos, migramos.
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De ahí que el primer punto para comenzar el viaje sea el uso de la metateatralidad dentro de su obra narrativa, el uso de la vida real contando una historia seudobiográfica. Me explico, todas las obras artísticas, posiblemente, carguen con una marca biográfica, de ahí que esta no sea la excepción; sin embargo, el autor de Migraciones y el personaje principal de la novela, más parecen ser reflejos que un mismo personaje-autor bifurcado.
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Sucede que la trama principal de la novela es la vida de Bruno, quien comienza, como dice, …contraviniendo una tendencia dominante, no empezaré por mi infancia. No creo que la mía, pueril y hasta monótona (...) tenga mucho interés para el desarrollo y sentido de este relato. Por lo demás, el psicoanálisis clásico freudiano y su obsesión con la importancia de la primera infancia en el derrotero de la vida de los hombres, siempre me causó suspicacias…(p. 9)
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El personaje es un adulto que transita por las calles de Lima sin un sol en el bolsillo que le alumbre los ojos, y con ojos grandes y verdes para leer y leer de manera rigurosa y disciplinada todos los volúmenes que pudieran caer en sus manos. El personaje es un crítico y un asiduo corrector de su propio estilo –aunque luego conseguirá justamente un trabajo de corrector de estilo–, uno que se construye de modo fresco e inteligente, como en el teatro, en donde nada está colocado por azar, todo tiene una razón y el mismo personaje-autor constantemente nos da las explicaciones del caso y nos induce a pensar más fríamente, más cercanamente a él.
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Poco se sabe de sus padres, de su infancia. Como bien dice, va a la historia de frente, una historia que es justamente la suya propia, la que está sucediéndole: sus encuentros amorosos, sus encuentros sexuales, sus encuentros literarios, sus encuentros consigo mismo, sus desencuentros, el profundo fantasma que le persigue a lo largo de sus cavilaciones y páginas: el alcohol.
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Bruno tiene más que inteligencia para defenderse de sí mismo, para ello, por ejemplo, usa la literatura, usa los libros y se aferra a los espacios físicos y metafísicos (sus reflexiones, sus críticas y autocríticas, sus concienzudas maneras de acercarse a las cosas) para reivindicar su propia disidencia, su propia necesidad de reforzar su tránsito.
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Si bien es cierto que el personaje es un observador y gracias a eso podemos acercarnos a los personajes que construye y deconstruye también (el caso de Cecilia y de Sheyla, los dos primeros y opuestos amores que narra, son muy claros sobre este último punto) esta primera parte nos deja en claro ante quién estamos y ante qué tipo de lectura estamos también.
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No es solamente una novela, una historia personal con rasgos biográficos, es la deconstrucción de un sujeto aparentemente subalterno que transita de su condición periférica y posiblemente muda, hacia una hegemónica, puesto que maneja el lenguaje y la conciencia por sobre el vicio que lo aturde. Ante todo, Bruno (palabra sinónima de oscuro) tiene luz para leer los trazos de sus manos y los trazos de sus viajes, escribe con la perseverancia zurda de un hombre que ha probado el golpe del asfalto contra sus propios huesos, las caídas y las varias veces que debe levantarse para seguir y encontrar una razón más allá, un fin en sí mismo.
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El reencuentro entre Leopoldo Panero, Martín Adán, Bruno Larco, Oquendo de Amat y Víctor Coral: Me pides que te cuente mi paso por tu país, mi paseo por los pasillos de la muerte de tu literatura. Sea. (p.66)

La segunda parte marca un quiebre con la trama principal –la vida de Bruno Larco– y muestra, más bien, la subtrama en el libro: la correspondencia del personaje principal con su principal personaje ficticio.

Nuevamente, una historia dentro de otra, como la vida misma: la metateatralidad como juego de espejos y de reflejos, una complicada y natural forma de explicar lo cotidiano en un escritor; es decir, cómo la anécdota puede ser narrada y puede trascenderse a sí misma siendo contada desde la perspectiva de un autor que juega a ser personaje y viceversa.

La segunda parte, posiblemente sea la más lograda del libro. Esto por tres razones. En primer lugar, porque el autor logra imitar una voz mucho más complicada que la de un personaje que no existe, el autor imita la letra y la voz de Panero, un poeta interesado en las tierras del Perú, interesado en conocer a Martín Adán e interesado en conocer el color azul y rojo del cielo y las tierras de Puno, lugar de nacimiento del gran poeta peruano Oquendo de Amat, a quien también admira.

Las cartas son un valioso testimonio para Bruno de que su admiración puede tener un correlato real, y al mismo tiempo puede generar un margen de duda en el lector puesto que están redactadas con una pericia y una sensibilidad rigurosa y fluida. La imaginación pasea entre líneas en una novela y el conocimiento sobre autores, sucesos, teorías y demás también; sin embargo, lo que realmente llama la atención de esta inclusión de las cartas que Panero le respondía a Bruno es que dentro de este proceso migratorio, las cartas en verdad existieron.

Con esto no quiero decir que las cartas incluidas en este libro constituyan parte del patrimonio del poeta, si no que más bien constituyen parte de la aguda creatividad del otro poeta, del autor, que aunque presente ahora una novela, no deja de ser poeta de alto vuelo.

Es en este momento en el que el lector presiente –es decir, la sutileza se mantiene hasta el final– que se quiebra el espacio metateatral en el que el personaje puede jugar con su imagen y con la del autor mismo y puede transitar por Lima, por Puno, por Madrid, y por los cuerpos de algunas mujeres que posiblemente no amó (porque esta no es una novela de amor hacia los cuerpos si no, en todo caso, hacia las letras, hacia los reencuentros, hacia las búsquedas); el amor existe en la necesidad de este personaje que se construye poco a poco como una sensible y enajenada víctima de sus conscientes excesos y desencuentros.

Sobre los espacios que transita en su viaje vital, Puno resulta uno importante, quizás, más importante que el Sanatorio en el que Bruno encuentra a su admirado poeta Leopoldo Panero con quien había llevado la correspondencia, en parte, incluida en la segunda sección de sus Migraciones. Señala con destreza y harta verosimilitud el poeta –ficticio– Panero: Allí, en Puno, supe que se podía permanecer intocado y profundo sin renunciar a la belleza y a la luz, tal como el lago lo hacía (p. 88).

El lugar se combina con el autor de esta tierra, por decirlo de un modo literario, con Oquendo de Amat; respecto de él, Panero dice en la última carta incluida: el poeta fue un guía en este viaje de las imágenes y el aprendizaje de lo real. Sus versos no me ayudaron a comprender nada, evito maquillar; pero fueron como una brisa continua que aireara mi visión de este autodescubrimiento deslumbrante…

La primera relación está fuertemente hecha: los viajes de Panero coinciden con los viajes de Bruno, sus búsquedas, sus amores y vicios, sus excesos y sensibilidades transitan por huellas y caminos similares. Por último, sus ojos, los de ambos, observan el mismo lugar de homenaje: por un lado, Martín Adán, quién recibe a Panero cuando –ficticiamente– este viene a Lima y lo busca para acabar luego de media hora de conversación, dejado de lado por el poeta Adán al no conocer lo suficiente de literatura española justamente, y por otro lado, hacia Oquendo de Amat, quien en forma musical, de acordeón, con sus Cinco metros de poemas, alberga los ojos y las distancias rurales, culturales y literarias con Bruno y con Panero. Ambos, finalmente, poetas. Sujetos de búsqueda, hechos de tránsito.

Luego, el poeta autor de sus Migraciones nos dice: el resultado, como había previsto con mi acostumbrado fatalismo, fue distinto. Entreví lo que podía entenderse como una nueva apertura: la comprensión del paisaje andino como un reflejo mudo de nuestra identidad perdida u oculta…(p.95)

Las dos experiencias de viaje, las de Panero y las del personaje–narrador Bruno Larco, nos muestra de modo paralelo el triunfo que es equivocarse a veces. La fortuna que es decir, finalmente …en adelante, solo había camino hacia arriba. Eso estaba bien” (p.97).

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La ilusión de la libertad: …Luego de haber experimentado todo o casi todo, a mis 29 años, arrojado por mi propia vida al agradable reto de vérmelas con la escritura, única forma de superar el desencuentro de mi ser con lo externo

El final de la historia mantiene la calidad formal de las dos primeras partes, incluye una escena extensa narrada a modo casi cinematográfico en la que el autor conoce a una mujer que sufre la agonía eterna de su esposo escondido en un sótano, una mujer a la que él mismo llama mujer y encontramos un otro reconocido por el sujeto –ya capaz de nombrarse y de nombrar las cosas que le rodean con la autoridad que se siente al saber (o presentir) el fin de su viaje–; es decir, a estas alturas de la novela, en palabras del personaje principal: …el poeta se había construido, primero, una nueva visión (de la poesía) luego una misión (personal), y finalmente un motivo para sosegar sus impulsos y dedicarse a lo que más le importaba: crear. Este proceso constructivo había sido completamente necesario, y si así quería verse, era análogo a un proceso terapéutico, en gran medida.

En su búsqueda de la pureza andina de Oquendo, Panero ponía en juego, qué duda cabe, toda su admiración auténtica y febril por la poesía, algo notable en estos años. Pero también había allí una necesidad interna de cerrar una etapa, de clausurar una ventana que, a diferencia de las del mundo real, daba a una pared destartalada y negra, que el poeta se había empeñado en embellecer, con innegable éxito, desplegando todo su talento. Lo mismo pude pensar yo de mi viaje (p.95).

Por ello la inclusión de esta etapa, en la que conoce a esta mujer, Ariana, y entabla una relación con ella y se da cuenta del horror que esconde tras una puerta, solo sirve como un vaso conductor del narrador para incluir un tema político en medio de la obra hasta ahora poética y narrativa. Tema interesante para acabar la novela, puesto que el misterio de la mujer genera en él el horror necesario para ofrecerme a mí mismo la posibilidad de ser otro sin abandonar lo mejor de mí (p.107). Y esta posibilidad lo llevó a buscar al poeta con el que se había escrito tanto y del que nos cuenta el paralelismo vital, Leopoldo Panero, y la maravilla que le causó encontrar en él la más pura insolencia.

Y el viaje acaba aquí, en una pared blanca extendiéndose a lo largo del camino que Bruno había tratado de pintar durante toda su vida, como sentenció en su única frase Panero: La oscuridad es solo ausencia de luz (p110) y Bruno (oscuro) encontró la voz amable de la insolencia, de lo impecable que es el reencuentro, finalmente, con la posibilidad de recuperar una percepción distinta de lo real, entendiendo lo real, no como lo entendería Zizek, sino como lo dice el mismo Bruno, como las relaciones e interconexiones que se dan entre lo material, lo interpersonal y lo supraindividual en el tiempo que compartimos (p. 107). Y se cumple lo dicho anteriormente a partir de esto, en adelante, solo había camino hacia arriba. Eso estaba bien(p.97), y el camino es el que él mismo propone y reconoce como el correcto en el encuentro final con Panero, ambos disidentes, lúcidos y transgresores sujetos de letras y situaciones.

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Fuente: http://jc-noticiasdelinterior.blogspot.com/2009/11/andrea-cabel-escribe-sobre-la-novela.html

lunes, 9 de noviembre de 2009

GONZALEZ VIAÑA: MEDALLA DE HONOR DEL CONGRESO

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Para Ediciones Altazor es un privilegio contar entre sus autores a Eduardo González Viaña. En la próxima feria del libro Ricardo Palma que se realizará en el vértice del Museo de la Nación, presentaremos su nueva novela: EL AMOR DE CARMELA, que forma parte de la Colección Biblioteca Altazor. Por su dedicación a la literatura, el Congreso de la República le dará una medalla de honor. Compartimos la noticia:
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La Medalla de Honor del Congreso del Perú en el grado de Gran Cruz va a ser conferida al escritor Eduardo González Viaña en ceremonia que se realizará en esa sede legislativa el jueves 26 de noviembre a las 6.30 de la tarde. Es la mayor condecoración de ese poder del estado. El autor, quien viene de Estados Unidos para ello, ofrecerá una conferencia en el mismo lugar.

María del Pilar Tello, presidente del directorio de “El Peruano” y Luis Alva Castro, presidente del Congreso del Perú, le entregará la condecoración.

Autor de unos treinta títulos, catedrático en los Estados Unidos, Premio Internacional de Novela en ese país, Premio Nacional de Cultura del Perú, Premio Internacional Juan Rulfo de narrativa, Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua, entre otros de sus galardones, González Viaña ha expresado en sus obras la esforzada y milagrosa epopeya de la inmigración hispanoamericana en los Estados Unidos.

Eduardo González Viaña entregó hace poco la primera novela biográfica acerca del poeta César Vallejo, su paisano y, como él, estudiante de la Universidad Nacional de Trujillo. Con el hasta ahora casi desconocido expediente judicial a la mano y una serie de cartas inéditas, el autor recreó la espantable experiencia carcelaria del mayor poeta peruano así como el encanto sin límites de una vida fascinante.

Su novela El corrido de Dante es considerada como un clásico de la inmigración en Estados Unidos. En menos de dos años, ese libro (Arte Público, USA, 2006) ha tenido cinco ediciones en países e idiomas diferentes. En castellano e inglés, en Texas, Estados Unidos. En italiano, en Siena. En marzo del 2008, apareció la edición española, en Alfaqueque y en agosto, la latinoamericana, en Planeta.

Por ese libro, en julio del 2007, González Viaña obtuvo el Premio Latino Internacional de Novela de los Estados Unidos en un evento muy comentado por la crítica norteamericana en el que el segundo premio fue compartido por las reconocidas novelistas Gioconda Belli e Isabel Allende.

El autor publica cada semana "El correo de salem", una columna periodística que aparece simultáneamente en decenas de diarios de América y en “La Nueva España”. Además de vibrante defensa de los inmigrantes, esa columna intenta ser una radiografía de la vida norteamericana.

Orador fascinante, se descuenta que su presentación llenará el tradicional hemiciclo del Senado. Este mismo año, Gonzalez Viaña congregó multitudes en la Biblioteca Nacional, y el local de la Asamblea Nacional de Rectores, entre otros. La entrada es libre previa presentación del DNI.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Altazor: noticias desde Piura.

Bernal (Piura).- Con el sello de la prestigiosa editora “Altazor”, el escritor bernalense Jorge Tume Quiroga presentó el domingo en Bernal, su nueva creación titulada “Fic y la Rebelión de los Niños”, y anunció que hará lo mismo en las ferias de Lima.
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La ceremonia de presentación de libro se realizó en la plazuela cívica Ramón Castilla, y presidieron la mesa de honor el autor de Jorge Tume, el alcalde distrital Félix Ayala Cherre, el escritor trujillano Cesar Olivares y el representante de Altazor, Harold Alva, quien anunció que este libro estará presente además en la Feria del Libro de Lima y en la Feria Internacional del Libro que se desarrollará en México este mes.
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Lea aquí la noticia completa:
o aquí:

domingo, 25 de octubre de 2009

"Escribiré toda la vida. He hecho un pacto con la Naturaleza"

Entrevista a Henry Quintanilla
Por: Jorge Tume
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Henry Quintanilla (Ayacucho, 1973) es el autor de EL MARAVILLOSO VIAJE DE FRANCISCO CAOBA, novela para niños que ya agotó cuatro tirajes, su éxito lo ubica como un escritor que nos ha sorprendido gratamente. Producto de su amor por la naturaleza, acaba de publicar el segundo volumen de lo que ya se ha convertido en su victoriosa saga. BUENA SUERTE, FRANCISCO CAOBA continua con las aventuras de este árbol soñador que reverdece con fuerza en el corazón de nuestros niños. Sobre esta nueva novela, interrogamos a la nueva promesa de la literatura infantil ayacuchana.
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Acaba de ser publicada la segunda parte del exitoso libro “El maravilloso viaje de Francisco Caoba” ¿Estaba en tus planes esta nueva entrega?
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No, todo salió pensando en que tenía que escribir un poema, cuando de pronto, al empezar el primer verso sentí la necesidad terrible de estructurar el libro que Francisco me dictó una noche cuando caminaba extasiado de felicidad por las calles grises. Ese verso que quiso convertirse en un poema me llevó al placer contagioso de caer al fondo del mar, sintiéndome un pez que debía narrar, despreocupadamente, el viaje de retorno, y la vida empezó a fluir como lo supuse en mi imaginación.
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¿Cuál crees que es la razón del éxito de este árbol soñador?
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Es un árbol que sale a luchar por todos los hombres que se han quedado con los brazos cruzados, eso le da la magia. Al leerlo, descubren que la mejor manera de vivir es acudiendo a la voluntad que mueve montañas. Francisco nos revela que las cosas en el mundo tienen que cambiar, es allí donde los niños descubren que el planeta les pertenece y deciden salvarlo. En segundo término el libro infunde magnetismo, ganas de sobresalir en la vida. Eso le gusta a los niños, que alguien les diga que el mundo está en sus manos.
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En estos dos volúmenes, los hombres (cabezas rapadas), no son digamos gratos personajes ¿Qué piensas de la evolución de la raza humana?
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La raza humana no asume la destrucción. Solo unos cuantos hombres gobiernan el mundo: eso ha creado sinsabor: la lucha es desigual. En ese sentido, los cabezas rapadas, son conscientes que el planeta está asumiendo su propia lucha, por eso debemos dialogar para que no siga sucediendo nada malo. Todo se puede solucionar si logramos entendernos.
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A tu manera ¿Pretendes deshumanizar al hombre o humanizar a los árboles y animales?
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Los hombres por sí solos se están deshumanizando, por esa razón los árboles asumen su identidad para re humanizarlos, es una dicotomía que nos lleva a pensar. Recuperarlos como seres humanos es la tarea que nos debe motivar para que las cosas funcionen. Creo que la Naturaleza nos enseña: los árboles son nuestros sagrados maestros.
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Si eligieses convertirte en un árbol ¿Qué árbol serías?
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Yo me reencarnaré en un árbol de caoba. No es ninguna soberbia, pero les diré que mis ancestros son árboles y mi familia son todas las especies que existen. Así que muchachos, la vida en el más allá será una aventura tremenda.
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¿Desde cuándo y por qué empezaste a escribir literatura infantil?
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Empecé a escribir literatura infantil porque estoy convencido que la poesía ha muerto. He matado a la poesía y sobrevivo ahora por el poder de la literatura. En realidad la transformo, la convierto en narrativa: vale la pena practicar esa alquimia.
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¿Consideras que Francisco Caoba es tu personaje más completo y del que deberías sacar más partido con otras aventuras en nuevos libros?
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De hecho, es el personaje que me ha dado razones para seguir viviendo. Francisco debe seguir vivo, esa es mi responsabilidad y mi compromiso con el existencialismo extremo.
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Es difícil inmiscuirse en el alma de un niño ¿Consideras que lo has logrado?
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Lo intento: mi actitud es la de un niño. Eso es importante para mí, por eso creo que lo estoy logrando, es el poder que estoy asumiendo con ternura. Los niños son quienes me juzgan, yo tengo confianza que no los defraudaré. Ellos son mi brújula y mi pasión.
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¿Cuánto del Henry Quintanilla de los abuelos de mi infancia (tu libro autobiográfico), está presente en las dos entregas de Francisco Caoba?
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Los abuelos de mi infancia es mi biografía. No la pensé así, sería ficción, pero el corazón terminó ganándome. En cambio Francisco Caoba es mi libro de ficción, solo el árbol de caoba que plantó mi abuelo es real.
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¿Qué fórmula debemos aplicar para conseguir que el ser humano sea más consecuente con el medio que lo rodea, con la defensa del ecosistema?
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Que ame la naturaleza, que sienta que vivir entre árboles es maravilloso. Es imprescindible que defendamos la naturaleza con garras y dientes. La ecología debe ser un asunto ético.
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Insisto ¿Y tu poesía?
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La escribo en secreto.
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¿Cuántos volúmenes tienes proyectado para el árbol soñador?
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Cien. Eso significa que escribiré toda la vida. He hecho un pacto con la Naturaleza. Mi responsabilidad y compromiso es con los árboles que han acudido a mí. Algunos pensarán que exagero, pero es así. Todos en la vida asumimos un posición, esta es la mía.

Presentación de FIC Y LA REBELIÓN DE LOS NIÑOS de JORGE TUME en PIURA

FIC Y LA REBELIÓN DE LOS NIÑOS es la primera novela de Jorge Tume. En esta obra se narra la historia de Fic, un zorrito inquieto que, cierto día, decidió conocer al extraño ser humano, del que tanto le habló su padre, por lo que se dirigió decididamente al pueblo. En el camino encuentra muchos obstáculos y vive emocionantes aventuras, mientras escucha cuentos y leyendas que le narran sus amigos. Al llegar al pueblo sufre cautiverio y, en medio de esta mala experiencia, tendrá la oportunidad de conocer el corazón limpio de los niños. En esta cautivante novela, Jorge Tume, recurre a las leyendas que cuentan los antiguos habitantes de los pueblos, para narrarnos una historia llena de ternura, colorido y emoción. Acompañemos a Fic en esta aventura y aprendamos a practicar la perseverancia para cumplir con nuestros sueños.
Jorge Luis Tume Quiroga nació en Bernal (Sechura, Piura), en 1976. Es profesor egresado de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), donde también hizo estudios de Derecho. Actualmente radica en Trujillo ejerciendo su labor docente y desarrollando proyectos de animación de lectura. La calidad de su pluma se encuentra garantizada por la Mención Honrosa en Poesía obtenida en los Juegos Florales de la UNT, organizados en homenaje a los 105 años de nacimiento del poeta César Vallejo. También ha realizado trabajos de investigación histórica expuestos en España y Francia durante los años 2007 y 2008. Es miembro fundador del Instituto para el Fomento de la Lectura y la Escritura (INFOLEE), dirige las revistas Amanecer bernalense y Semilla de papel, y es co-editor de la revista cultural Letra corrida de Trujillo. Ha publicado Cuentista del desierto (2008) y Fic y la rebelión de los niños (2009).

sábado, 24 de octubre de 2009

"Puedo escribir sobre sicarios de los bajos fondos o sobre un artista melancólico de clase media, y ambos, en el fondo, van a ser la misma persona:Yo"

Entrevista a César Sánchez

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Por: Willy del Pozo

Tomando como fondo el clásico thriller americano juvenil, César Sánchez desarrolla una historia existencial sobre siete jóvenes que salen de la ciudad a pasar el Año Nuevo en Cieneguilla (Lima); allí aflorarán sus temores y rencores que serán utilizados en contra de ellos por un siniestro habitante del “Campamento Amistad”. Teniendo como influencia la literatura de misterio y las películas de serie B, recoge características típicas del género: leyendas, crímenes sexuales y bosques sombríos, sin perder plena identidad y suspenso propio de principio a fin. César Sánchez Torrealva nació en Lima en 1981. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad San Martín de Porres. Fue co-editor de la revista literaria Marc, el loco. Es autor de la trilogía Lima ilegal que comprende las novelas: Días distintos (2004), Placeres culposos (2007) y Ciudad pánico, de próxima aparición. Campamento Amistad es su más reciente obra con la que se inicia en un género poco explorado localmente. Acaba de publicar su primer libro de poemas, Chacarilla city blues y La burbuja, un libro de relatos. Sobre Campamento Amistad responde en la siguiente entrevista.

Cómo surge la idea de escribir un thriller de suspenso?

Siempre he querido recrear literariamente aquel cine norteamericano donde se mezcla la violencia y el terror con la temática juvenil. La trama me brindaba la excusa ideal para abarcar el periodo confuso que se vive cuando terminas la universidad y tienes que decidir si seguir el camino establecido o buscar rutas propias e inhóspitas sin perder emoción durante el relato.

¿Te parece que puede ser creíble una historia así en nuestro contexto?

Por supuesto, claro que hay varios factores. En primer lugar cuando se escribe ficción se tiene en claro que no se busca dar una visión completamente realista ni objetiva de los hechos sino una perspectiva personal de los mismos. En segundo lugar los crímenes que se suscitan son perpetrados por una persona de carne y hueso, un escritor en este caso, y no por un asesino indestructible y omnipresente. Incluso hay personas que me han llegado a preguntar por qué no hay más muertes.


¿Por qué la decisión de abandonar Lima, ciudad central en tus anteriores obras, como escenario literario?

Porque es normal que uno siempre quiera expandir su universo narrativo. Lamentablemente se desea encasillar a los escritores que abarcamos lo mundano, cotidiano, sórdido y urbano, creyendo que es falta de imaginación o pereza intelectual. Quizá algún día escriba una novela romántica y sería perfectamente comprensible siempre y cuando se mantenga una marca personal.


¿Hablamos de una marca a nivel de estilo o temática?

Ambas ya que en esencia son lo mismo. Mi narrativa suele ser muy visceral pero siempre desde el punto de vista del personaje. Puedo escribir sobre sicarios de los bajos fondos o sobre un artista melancólico de clase media, y en ambos, en el fondo, van a ser la misma persona: yo; sin embargo su lenguaje y las formas de expresarse van a variar y en algunos casos evolucionar. Trato de no ser tan obstinado ni tener un compromiso con la oscuridad.


Marc Van Ritter, el asesino de Campamento Amistad, parece ser muchas cosas, por un lado es un escritor-serial killer y a la vez un perturbado sexual.

Sexual y también social, quizá. Creo un poco en aquella teoría freudiana de que la base de toda neurosis parte del sexo. En la novela se ve que Marc no ha tenido relaciones sexuales, no se habla si es casto o no, simplemente no tiene sexo. Y encima de eso escribe y vive aislado del mundo. Parece más sencillo pero ese panorama puede volver loco a cualquiera.

La novela presenta un lado metaliterario que no expones en tus anteriores trabajos, ¿fue algo que ya deseabas hacer antes?

Ni siquiera cuando ya había empezado la obra. La idea se fue desarrollando subterráneamente y terminó estallando en el papel. Cuando me di cuenta de que el personaje quería apoderarse del control de la novela, no dejé que lo hiciera pero sí que lo intentara, y aquella lucha, creador-personaje se convirtió en un sub-tema importante.


Saliste de Lima, fuiste al campo, ¿cuál será tu próxima parada literaria?

De momento estoy trabajando una novela de corte nostálgico, narrada de una manera más pausada, menos truculenta, teniendo como ambiente un suburbio de clase media pero de una época y lugar no determinados, casi hablamos de un escenario universal, donde la temática radica en el inexorable avance de la modernidad y el desconcierto del crecer. Después, supongo que el río sabrá a dónde llevarme.

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viernes, 23 de octubre de 2009

PRESENTACIÓN DE CÉSAR KLAUER

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Con Pura suerte, César Klauer, se presenta como un narrador que se desplaza con acierto por los intrincados caminos de la escritura. Acaso porque sus temas recogen mucho del azar de las salas de juego y las apuestas, acaso porque la literatura está marcada de esos instantes en los que una coma o un verbo pueden romper con el curso de la historia o, quizá, porque es consciente que los límites para fabular dependen exclusivamente del talento. Con Pura suerte, César Klauer ingresa con pie derecho al mundo de las letras; de prosa ágil, sus cuentos divertirán al lector quien no dejará de sorprenderse con las ocurrencias de personajes a quienes ha dotado con esa chispa propia de los habitantes de una Lima criolla en constante movimiento. Con el último relato, deja constancia que su ópera prima tiene todos los ingredientes para tenerlo en cuenta como un escritor a quien no debemos perderle la pista.
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lunes, 19 de octubre de 2009

Zorrito de puna de SÓCRATES ZUZUNAGA

Escribe: Jorge Eslava
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La clara memoria del narrador recuerda un momento de fulgor y aprendizaje en su vida: cuando le regalan, siendo niño, un zorro pequeño con su “hocico puntiagudo que terminaba en una bolita negra y reluciente, muy parecida a una aceituna” y un par de orejas erguidas “como hojas de maíz que recién están emergiendo de la tierra”.
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Las primeras reacciones erizadas del animalito llevan al protagonista a ponerle un nombre, que enseguida cambia por malsonante. Lo bautiza como Hocicudo, pero el nombre descartado sirve de pretexto para referirnos la relación que mantiene con su abuelo, un anciano noble y ocurrente, amén de buen músico, quien le narra oportunas historias a manera de ejemplos de conducta. Aunque no siempre, a veces le da por entonar pícaras canciones: “Ay, zorrito zorro / compadrito zorro / ayúdame a robar esa casita / tú te robarás una gallinita / yo me robaré / una linda cholita”.

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Con prosa suelta y segura, de acento andino coloquial y a ratos reiterativa, el narrador nos cuenta los avatares en el desarrollo del zorrito: lo que cuesta convertirlo en una dócil mascota, saciar su hambre voraz, hacerlo vivir pata a pata con su perro y sus ovejas, cuando, como todo animal salvaje, tira para el monte. Es entonces que un día inevitable desaparece entre cerros y quebradas aunque vuelve, habrá una segunda vez definitiva, que será la colisión con el destino humano: el encuentro con los suyos y la obligación de proseguir su propia estirpe.
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Fuente: Dominical de El Comercio, Los libros del Capitán:

martes, 13 de octubre de 2009

Burdel, metáfora de la clase política criolla

Escribe: Urbano Muñoz
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Sin ideales no hay futuro que valga es el mensaje central de la nouvelle Burdel (Lima: Ed. Altazor, 2009. 91 Pp.), de Harold Alva (Piura, 1978), donde se narra la historia de dos jóvenes abogados, en la Lima de las dos últimas dos décadas, Esteban Ramírez del Villar y Rodrigo de Vergallo, con énfasis en el tránsito de ambos personajes desde su condición de románticos a la degeneración, a medida que van renunciando a sus sueños, defraudados por la clase política corrupta.
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El proceso tiene tres fases. En la primera, romántica, Esteban y Rodrigo, como estudiantes universitarios, participan, entusiastas, en las marchas de protesta contra la mafia de Hiroto (Fujimori) que gobierna el país y se involucran con el sector opositor. Rodrigo ingresa al partido Actitud Popular Latinoamericana (APA) y Esteban a Patria Posible, liderado por Gamero (Toledo). Los jóvenes descubren pronto que el sector opositor es tan sórdido como la mafia hirotista; sus experiencias son similares, aunque sus reacciones, diferentes.
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Rodrigo crea un movimiento para salvar al APA de los “malos dirigentes”, fracasa y es expulsado. Conoce a Javier Sierra Tuesta (Javier Valle Riestra), quien lo recluta para formar un nuevo partido, mas luego vuelve al APA, dejando en el aire a Rodrigo. Éste renuncia a la política y piensa en apostar por la cultura fundando una entidad promotora de la lectura, pero es estafado por un socio. Sin darse por vencido, opta por dedicarse a la poesía; publica un poemario, que es demolido por la crítica. Entonces desempolva su título de abogado y se ilusiona con la idea de llegar al Poder Judicial.
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En el caso de Esteban, al descubrir que Gamero es un cocainómano y un putero, cuyos asesores son agentes del Servicio de Inteligencia, y que todo su partido está podrido, renuncia a éste. Es la época en que Hiroto se rereelige y Esteban, quien era el que organizaba los mítines de protesta, tiene que esconderse porque lo busca la policía. Poco después, cae Hiroto y asume la presidencia Paniagua. Nuestro personaje deja su escondite y Fica Urrutia le ofrece un puesto importante en su naciente movimiento social cristiano. Esteban acepta y vuelve a involucrarse con la clase política. Se vuelve cínico, constatando que el mismo Congreso de la República es una suerte de gran burdel donde las conciencias se venden como culo de puta. En estas circunstancias, se casa con una joven de “buen apellido” y, merced al apoyo de su suegro, funda una academia para “abogaditos mediocres que no son capaces de escribir siquiera un libro” y los prepara para ser candidatos a juez y ocasionalmente dicta conferencias sobre temitas de moda. Parece realizado, aunque un poco aburrido; para romper con la rutina, en sus horas libres se hace columnista de un periódico. Su nueva faceta lo lleva a explorar el mundo de los lenocinios de la ciudad.
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Es la fase de la degeneración, donde Rodrigo, por su parte, en su deseo de llegar al Poder Judicial se matricula en la academia de Esteban. Éste le consigue un puesto de trabajo. Rodrigo al poco tiempo se casa. Parece que ya se ha acomodado en el sistema, pero no es feliz. Simplemente sobrevive, convertido en un emo, quien a escondidas de su mujer se refugia “en la búsqueda individual del gozo”, aficionado a los videos porno, las prostitutas y el consumo de todo tipo de sustancias. Su vida se complica cuando se enamora de Libeth, una mujer bella, pero egoísta.
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La historia concluye cuando, Rodrigo, rechazado por Libeth, se pega un balazo mortal. Esteban se deprime, se retira de la academia, renuncia al movimiento y al sueldo que le pagaba la Urrutia, deja el periodismo; luego, funda “El Partido”, prostíbulo exclusivo para burócratas, el cual se convierte en un negocio exitoso, gracias a que su propietario ha reclutado como trabajadoras a experimentadas y guapas meretrices de los burdeles más conocidos de la ciudad.
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En el último apartado del texto, Máximo Vitale, compañero de ruta de los protagonistas de la historia y narrador de la misma, resume la filosofía individualista y cínica de quienes como Esteban han renunciado a sus ideales y al compromiso social, convencidos de que ya no es posible cambiar al país. Vitale dice que ya no le importa lo que suceda con el resto, que prefiere su condición de animal solo viviendo en una “ciudad desierta”. La sensación de soledad y tristeza que envuelve a estas palabras, empero, es un resorte que devuelve al lector a la frase de Mariátegui que sirve de pórtico a la novela: “Sin un mito la existencia del hombre no tiene ningún sentido histórico”.
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Es evidente la alusión que se hace en esta historia al Poder Judicial y la gran prensa – la de los medios masivos limeños, desinformadotes y narcotizantes, expertos en generar cortinas de humo para distraer a la población y anular su interés por los asuntos de fondo y el destino nacional-, las entidades más desprestigiadas por su asociación con el problema mayor que nos tiene postrados como sociedad y estado: la corrupción.
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La peor herencia de la cleptocracia peruana de la década de 1990 fue la demolición de los valores morales nacionales. El período de transición democrática, con Paniagua, pudo ser una oportunidad para revertir las consecuencias de tan nefasto legado, pero fue insuficiente por tan breve. Retornaron pronto a la escena nacional los políticos oportunistas y corruptos, a cuyo contacto se pueden perder y pierden, casi siempre, los jóvenes y sus mejores sueños.
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Muy buena la lección que da Harold Alva, con esta su primera nouvelle, y nos cae de perillas ante la necesidad apremiante de nuestro tiempo, de forjar una nueva y verdadera clase política, donde los jóvenes no sean la cola de los corruptos, sino sus fustigadores implacables y los protagonistas del cambio radical que requiere urgentemente el país.
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Urbano Muñoz: Poeta, narrador y ensayista; actual presidente de la Asociación de Escritores de Ayacucho. (El presente texto fue leído el día 13 de agosto del presente, en el auditorio del centro cultural de la Universidad Nacional San Cristobal de Huamanga, Ayacucho, en la presentación de BURDEL)

jueves, 1 de octubre de 2009

Acerca de “EL SENDERO LUMINOSO DEL PLACER” de Willy del Pozoº

Escribe: Julia Sovero .
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Cuando uno mira hacia atrás por el camino de su vida, generalmente no tiene la valentía ni los cojones para aceptar todo su pasado con franqueza, autenticidad y mucho menos con humor, como lo hace Willy del Pozo en estas crónicas autobiográficas, pues a todos generalmente nos duele el pasado: si fue bueno por haberlo perdido, si fue malo por las heridas que dejó.

No es fácil reconocer y menos liberarse de hechos inconfesables que vivimos. Están allí aguijoneando la conciencia de cuando en cuando, haciendo sentir su presencia como detectives que te dicen: Sé lo que hiciste, y es cuando uno se vuelve esclavo del pasado.

De hecho, si escribir es una de las estrategias más liberadoras que ha inventado la mente humana, hacerlo sobre nuestro propio pasado, lo es todavía más: es cerrar tratos y deudas con aquellos que nos acompañaron por el sendero de nuestra existencia. Esta obra, por tanto, es una invitación a la libertad. Nos enseña que la única forma de construir un proyecto de vida es aceptando todo lo que realmente somos, reconociendo que las experiencias vividas obedecen a un contexto y que sean cuales sean, son valiosas y necesarias para crecer.

En estas páginas de un anti héroe, aparece también un anti mensaje: No es la historia de un chico insensato, que con el despertar de su falo, se va como un “Terminator”, a barrer con media ciudad (La naturaleza, como decía Nietzsche, no es buena ni mala, el juicio acerca de la moralidad e inmoralidad de las cosas, lo atribuimos nosotros), es más bien la historia de un muchacho sensible, sujeto a muchas coyunturas sociales, que él asume y enfrenta sin caretas, sin mecanismos defensivos, con la mayor naturalidad y hasta cierto grado de estoicismo: vive las cosas porque sus circunstancias determinaron que así sea, aunque como buen antihéroe, no se siente víctima ni ente pasivo de sus circunstancias y lo que es mejor, no pierde su esencia ni su identidad en un mundo que se le ofrece a él muy cambiante, si es que podría hablarse de “identidad” en una generación tan desarraigada, a la cual los dos pertenecemos: la generación del nihilismo, de la desesperanza, de la falta de fe. No olvidemos el contexto social en el que se mueve este gran perdedor: violencia terrorista, prostitución, drogas, etc.

Agrada la forma profunda con que cuenta lo banal, el modo tan fino de mencionar la vulgaridad de la vida humana, el tono sencillo de decir sentimientos profundos y encontrados.
El autor, nos propone además, un sentido diferente de vivir: el hedonismo como principio y filosofía de vida, la pasión por lo que se hace, el aprender a reírse de uno mismo, a no tomarse tan en serio las cosas, lo cual de cuando en cuando resulta tremendamente terapéutico y si bien su obra nos habla del pasado, es también una invitación a vivir en el presente, a centrarse en el aquí y en el ahora.

Este no es un análisis sobre aspectos literarios, y por lo que a mí queda decir en cuanto a la apreciación psicológica, felicito a Willy del Pozo, por habernos regalado esta historia, en la que nos muestra al desnudo el alma y el cuerpo de toda una generación.

Sé que para muchos la palabra “Sendero” en nuestro país está siempre asociada a la palabra “Violencia”. Con esta irreverente y chispeante obra, espero que al menos al rato de leerla “Sendero” nos suene mas bien a “Placer”, un placer quizá más intenso que el orgásmico.
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Texto leído en la presentación de EL SENDERO LUMINOSO DEL PLACER de Willy del Pozo, en el auditorio de la Universidad Continental de Huancayo. Junín.

lunes, 28 de septiembre de 2009

COCTEL SELVA NEGRAº

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Escribe Carlos Rengifo
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Las historias de estudiantes y sus aventuras dentro de los claustros educativos han sido desarrolladas en diversas ocasiones por autores que han debido centrarse, mayormente, en el cerrado universo juvenil que estas cuatro paredes convocan, y sus horizontes limitantes, trayendo consigo anécdotas, episodios, dramas, estudios y detalles que se alimentan mucho del esfuerzo común y generalizado que sus protagonistas deben sortear, dentro de los cánones que estas mismas instituciones imponen y exigen, a fin de rebasar las trampas y obstáculos que en el camino se presentan, para llegar a una meta determinada que los libere de sus problemas o los esclavice aún más, según como se haya atravesado el proceso. En torno a aquel tronco principal, es que surgen temas particulares con los cuales uno puede identificarse o rechazar, sufrir o alegrarse, sabiendo que los hilos conductores que allí se mueven no son ajenos a las pulsaciones humanas, por haber sido, cerca o lejanamente, transitados alguna vez en el fresco itinerario del aprendizaje. Toda inauguración tiene su clausura, todo inicio de curso trae colgada la llave de su final, pero en el ínterin del trayecto, si bien las lecciones y las rutinas son conocidas y habituales, los detalles que singularizan dichos espacios podrán separarlos de la regla ordinaria y crear un cuadro novedoso para beneficio de los lectores.
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«Coctel Selva Negra», el libro de Sergio Barandiarán que presentamos esta noche, tiene esa singularidad. Escrito con un lenguaje sobrio y funcional, salpimentado de vocablos resaltantes y dejos extranjeros, relata la historia de Carlos, un universitario peruano en las calles de Friburgo, Alemania, hacia donde ha ido a estudiar con una beca, entre un conjunto de compañeros con similares características, aunque de diversos rasgos y nomenclaturas, a través de estudios que se mezclan con cachuelos esporádicos y situaciones sensitivas que abundan en la emotividad y el enredo, en los clicks amorosos y las responsabilidades laborales. Ya de entrada, el autor nos indica, por intermedio del narrador, Carlos, las pistas por las cuales el relato irá transitando, presentándonos a los otros personajes, hombres y mujeres de diferentes nacionalidades, que habrán de redondear el clima abierto, poco definido, de las relaciones amorosas o simplemente placenteras que surgen y desaparecen, que empiezan y terminan dentro de un panorama open main que signará los hechos que se irán sucediendo. En primer lugar, aparece Sydney Kim, un estudiante oriental, mitad brasileño y mitad coreano, cuyas manos y dedos hábiles para los masajes afrodisíacos, despertarán el verdadero empaque sensible del narrador.
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La ambigüedad sexual cobra vida entonces a lo largo de las siguientes páginas, en donde los gustos en cuanto a género parecen volatilizarse, expandirse, saltar normas establecidas y en muchos casos represoras, hasta abrir los armarios porfiadamente cerrados, dentro de los cuales se muestra esa poco clara línea transgresora de lo que debe ser, o se cree que debe ser, una convencional pareja, para llevarnos por el camino de lo formal e informal, de la mascarada con respecto a la presencia en la sociedad, al cumplimiento de las formas, en detrimento de los auténticos deseos y las incontrolables ansias de una soltadura de trenzas que, sin embargo, no llega a encimar, a ser protagonista y dejar en segundo plano el papel que todo hombre y mujer debe cumplir dentro de las normativas sociales. Al final, los personajes parecen resignarse a esta situación, y aquello que en realidad los motiva y llena de múltiples vibraciones queda supeditada a la anécdota, a la aventura ultramarina, al choque y fuga que solo deja la bolladura del parachoque y no la colisión total.
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Con este juego, el autor nos recrea también un ambiente en donde nada está dicho, en donde los papeles son intercambiables y no se puede asegurar la identidad de nadie, pues si bien muchos de ellos presentan la cara lavada para la platea que todos quieren ver, también ocultan el secreto que los anima a seguir en la brega rumbo a su hedonista satisfacción. Brasileros, argentinos, venezolanos, chilenos, se juntan en esta trama (primero, como becarios universitarios; luego, como hombres con esposas e hijos) en la que la dualidad hombre-mujer, hombre-hombre y mujer-mujer colman el rosario de aventuras sexuales, romances volubles, entusiasmos afines, gustos pasajeros, juergas y encontrones en medio de un universo de libertades y opciones permitidas. Y todo ello contado con cierto tinte irónico y hasta un tanto jocoso en algunos pasajes, con alusiones a ciudades europeas y latinas, con descripciones ligeras y frescas, tanto de lugares como de personajes, que hacen de «Coctel Selva Negra» un texto entretenido. Escrito en primera persona y dividido en dieciocho partes, el flujo de la narración va acompasado con el ritmo de los tiempos modernos, para dejarnos finalmente una sensación de libertad que aun perdura momentos después de haber terminado la lectura.
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Giacomo, Silvina, Orson, Marcelo, Inana, Emiliano, Luis Eduardo, entre otros, son los personajes que pueblan este libro y los que caminan al borde de lo que es y no es, viviendo entre la atracción y los recuerdos, entre la entrega y el olvido, en un mundo a pesar de todo mesurado, sin exageraciones y aspavientos, pero lleno de cierta vitalidad divertida, y en donde la excepción parece ser la regla. El final, como no podía ser de otra manera, es la muerte en su quieta medida, representada en el anciano Monsieur Rémy, que es como una proyección en la que habrán de terminar todos luego de haber trajinado por las calles y haber amado y sufrido por igual. Pero, de manera general, «Coctel Selva Negra» no es un texto nada penumbroso, todo lo contrario, pues invita a leer desde sus primeras frases y a seguir con él línea por línea, sin el asomo de un entrometido bostezo.
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º Texto leído en la presentación de la novela CÓCTEL SELVA NEGRA, el jueves 17 de setiembre del presente, en el auditorio del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica.

EL ZOOLÓGICO ANIMADO de Abril Alonso

Escribe: Roger Antón
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Después de leer estos tres cuentos que el maese Abril Alonso puso a mi consideración para que escriba un prólogo, pienso en aquellas historias con las que fabulaba antaño, lanzando albricias a la imaginación de aquellos genios anónimos que nos formaron gracias a su reconstrucción de la tradición oral, vía pasajes como los de Blancanieves, Hansel y Gretel o El gato con botas. Y es precisamente aplicando el recurso de humanizar a los animales, de darles un lenguaje y, sobre todo, capacidad para conmoverse, el maese Alonso escoge a un intrépido cuy, una entrañable mamá conejo y un asombrado hámster como traviesos personajes para hilvanar una propuesta que sorprende, se trata pues de un imprevisto hallazgo que merece un lugar de privilegio en cualquier biblioteca.
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Aún no existe una tradición, en el Perú, de cuentos para niños, donde los personajes sean animalillos que nos enternezcan por el eje temático de sus hazañas, historias como, por ejemplo, la del Bagrecico que escucha respetuoso las aventuras del viejo bagre (Izquierdo Ríos); hay textos, pero dispersos, por eso este libro es valioso, marca un camino. Me atrevo a darle alas y buen viento. Si ya de por sí el contexto sobre el que se desarrollan las acciones de estos valientes Dientuditos son una invitación para que cada niño lo reinvente, Abril Alonso los dota de heroísmo al modo de los clásicos de Disney o de la Pixer.
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Hay pues lecciones cardinales que sostienen esta trilogía, eventos como el coraje del cuyecito, la ternura de mamá conejo, o el descubrimiento de un nuevo orden por el hámster, y su valor para defender a los suyos, son referentes fundamentales para acercarnos al concepto ético y esteticista que Abril impregna como marcas, por otro lado se puede afirmar que con estos Dientuditos los lectores quedarán maravillados y reconocerán en Alonso al contertulio con quien imaginariamente conversaban cuando niños. Con este libro, decía, se abre un camino, yo diviso las sombras de los pasos que, sin mediar razones, postulan para el puesto de ruta obligatoria que solo la curiosidad y las obras trascendentes ameritan.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Entrevista a CARLOS CALDERÓN FAJARDO

“Las sociedades "necesitan" inventarse escritores de "culto" y los raros son perfectos para esa forma de momificación necrofílica”
Por Harold Alva
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El primer libro que leí de Carlos Calderón Fajardo fue La conciencia del límite último; desde entonces he seguido de cerca la obra de este narrador a quien hemos tenido el privilegio de publicar El viaje que nunca termina: la verdadera historia de Sarah Ellen (Ediciones Altazor, 2009); que presentamos la noche del jueves 24 de setiembre en el Centro Cultural de España. Los comentarios estuvieron a cargo de Rossana Díaz Costa, Luisa Fernanda Lindo y de Willy del Pozo. Sobre Sarah Ellen, lo gótico y sobre los narradores jóvenes, dialogamos en la siguiente entrevista.
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Publicó un adelanto de esta novela en 1993. Han pasado más de quince años y publica la versión definitiva ¿Por qué tuvo reposando tanto tiempo a Sarah Ellen?
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La novela durmió 16 años porque maduró dentro de mí. La volví a reescribir después del sismo del 2007, cuando se creó un culto en relación a ella, después de que un hombre salvó la vida cobijado bajo su tumba. En 1993 era todavía un vampiro, pero a partir del 2007 se convirtió en una santa de culto. La idea de una vampiro que hace milagros me fascinó, y me reenganchó con la historia.
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La vida como un viaje, el viaje como metáfora de una existencia que nunca se termina, representado en Sarah Ellen, la inglesa que se alucinaba Vampiro. ¿Existió realmente esta mujer o se trata de otra leyenda urbana?
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La mujer existió, la leyenda nacida en Pisco, en Perú, llegó a Inglaterra y fue muy publicitada en la prensa inglesa y varios periodistas británicos hicieron una investigación exhaustiva sobre esta mujer. En google se puede hallar estas investigaciones hechas en Inglaterra. Lo mío es una novela inspirada en la leyenda urbana peruana. No recreo la leyenda, la leyenda me sirve de punto de partida para continuar ampliando mi horizonte expresivo. Esta novela no es extraña al corpus de mi narrativa, se emparenta con el cuento Gyula, con el tema de los verdugos de ese libro y con los rasgos góticos de mi novela La conciencia de límite último, novela con la que El viaje que nunca termina está emparentada; ambas novelas fueron escritas más o menos en la misma época, en el 91 y el 93 en los tiempos que estaba fresca de la embriaguez de sangre que hubo en la guerra interna.
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Lo heroico en esta novela es el amor de Jhon P. quien se embarca en esta travesía secundando a Sarah, él es quien al no rechazar el modo de vida de su esposa, inventa a la falsa vampiro. ¿El viaje que nunca termina podría ser clasificado también como una novela de amor?
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Es una novela de amor. La narrativa gótica moderna, en el cine y la novela han derivado a ser novelas de amor. El vampirismo como tema novelesco siempre ha estado relacionado con el sexo y el amor. El vampiro siempre vive penas de amor y cuando muerde efectúa una especie de coito de sangre que, en términos de placer sexual, es incomparable.
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¿Por qué elegir a un romántico, el Capitán Álvarez, para que conduzca el navío donde viajaba la pareja?
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El romanticismo fue un movimiento literario, filosófico, de reacción a la razón moderna. Este rechazo a lo moderno, vuelve con la postmodernidad. Esta novela fue escrita en pleno debate filosófico sobre la postmodernidad. Hay un romanticismo reciclado postmoderno; el rechazo a una modernidad tecnológica que todo lo depreda: la muerte de la randomancia, de las novelas góticas; el capitán Álvarez representa la resistencia de la magnifica navegación a vela, donde el capitán controlaba las corrientes y los vientos y Álvarez es el rechazo a los buques modernos donde los aparatos son los que controlan el rumbo de la nave.
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¿Cuáles han sido los referentes literarios sobre los que construye esta historia? ¿Quiénes han sido los autores que han influido en su incursión al género gótico?
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Los referentes literarios son Bram Stocker, y la novela sobre El buque fantasma, de la que se hizo una película muy famosa y tiene que ver con una historia, la del Holandés errante, que está condenado a navegar sin fin; Wagner hizo una opera con esa leyenda El Holandes errante. Pero el referente fue la leyenda misma de Sarah Ellen sobre la que había mucha información en 1993.
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En el Perú no hay una tradición gótica, quizá un acercamiento en la obra de Clemente Palma, sin embargo no ha sido un género desarrollado por nuestros escritores, de allí que considero que El viaje que nunca termina se convierte en un referente histórico. ¿Seguirá explorando lo gótico? ¿Ha pensado en otra novela?
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Es cierto que en el Perú no hay tradición gótica, y si la hay. Gonzalo Portal Zubiate ha hecho una antología de 300 páginas sobre poesía peruana de filiación siniestra Urge púrpura (El lampero alucinado ediciones 2009). Y Elton Honores de San Marcos está preparando una antología de cuentos peruanos sobre vampiros. Temas hay para novelas góticas; los pishtacos, los saca ojos, los "roba caras". Etc
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De los nuevos narradores ¿a quiénes considera que debemos seguirle la pista?
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Esa pregunta es difícil de contestar, los hay fantásticos y realistas. Pero aún no se despunta un escritor en especial. Me interesan las narradores mujeres jóvenes. Claudia Ulloa, Rossana Díaz Costa, Alina Gadea, Julia Wong, yo creo que son a ellas a quienes hay que seguirles la pista.
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Los jóvenes lo leen como a un autor de culto ¿Usted cómo se califica?
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¿Cómo me califico? Como un hombre que ha perseverado más de 40 años en una misma vocación. Y lo que he hecho y hago, es intentar construir una obra personal, que busca en cada nuevo libro ampliar mi horizonte expresivo. Me importa poco, si soy famoso o no lo soy, si gano premios o no, si me internacionalizan o no, si las editoriales grandes se interesan por mí; en las alternativas me siento muy cómodo. No soy un gran escritor, si lo fuese ya me habría echado el lazo, el anzuelo, las grandes editoriales del mundo que andan buscando con lupa a grandes escritores, y no soy de culto, salvo para unos cuantos fans. Para ilustrar esto basta ver que sólo dos blogs publicitaron la presentación de mi novela. Eso de culto es un bluff. Las sociedades "necesitan" inventarse escritores de "culto" y los raros (Siu Kam Wen, Adolph. CCF) son perfectos para esa forma de momificación necrofílica.

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Más obre Carlos Calderón Fajardo:

http://www.librosperuanos.com/autores/calderon_fajardo1.html

lunes, 21 de septiembre de 2009

Sobre COCTEL SELVA NEGRAº

Escribe: Harold Alva
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Cóctel Selva Negra, es el quinto volumen de una colección que Ediciones Altazor pone en nuestras manos, para sumergirnos en la literatura de un modo fresco, dinámico, hábil, particularmente es un honor que mi Burdel, osea mi novelita - no se asusten - sea el número cuatro, “cifra perfecta” diría Sergio Barandiarán con el desatado humor de sus respuestas. Pienso que una colección en la que participan Carlos Rengifo, el narrador urbano sobre quien escuchábamos mil y una historias en el centro histórico de Lima, durante la década pasada; César Sánchez, el Benjamín de la literatura peruana post 2000, quien ya nos ha entregado tres fantásticas novelas y Marco Cárdenas, el irreverente escritor que se atrevió a humanizar a Jesucristo con su Quinto evangelio, es, sin duda, un verdadero cóctel que nos llama como una tentación y por supuesto, Sergio Barandiarán, un provocador para aquellos que aún no se atreven a alimentar o construir una tradición de género en nuestra tan manoseada literatura.
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Sergio es filólogo, habla siete idiomas y medio, según nos apunta la biografía de la solapa de su libro, es guía de viajes y ha trabajado en diversas empresas en Alemania y Suiza, esto de por sí ya es una advertencia que nos permite especular sobre qué va su primera novela. Cuando Willy del Pozo me invita a que la presente, no hice sino agradecerle por la responsabilidad que significaría sumergirme en las historias de este desenfadado texto.
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Cóctel Selva Negra es el inventario de la memoria de un enamorado del mundo, su destreza para hacer amigos bien le habría valido tenerlo como un diplomático de fuste, Carlos Hayes, su personaje, hace de los territorios por donde suceden sus anécdotas una geografía cercana, es tal la naturalidad con la que narra que borra todos los kilómetros en la más exacta característica de lo que significa habitar una era global. Esta novela es, qué duda cabe, la expresión de un ciudadano del planeta que no se guarda nada por exorcizar sus demonios, y que de yapa exorciza los demonios de los otros, sus personajes, a quienes describe con una particular alegría y nostalgia.
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Yo diría que este Cóctel es mas que una novela homoerótica, está en esa línea, pero la trasciende, en realidad es odioso clasificar a un libro, pienso que cuando hablamos de literatura se debe hablar de libros más allá de afanes meramente clasificatorios que terminan excluyendo a un género de otro, el resto es accesorio, digamos que empleamos el término para darle una concepción moderna al amor y al deseo que cruza estas historias, y como aquellas expresiones son en su mayoría manifestaciones explícitas y sensuales, entre personas del mismo sexo, entonces acuño la odiosa palabrita.
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No voy a contarles tampoco de qué va la novela, eso sería como adelantarles el final de una película y seguro más de uno terminaría apagándome el micrófono, simplemente comentaré algunas escenas, algunas anécdotas como flashes de una cámara fotográfica que los ojos del buen Sergio han capturado para la perpetuidad. Se dice que una obra es de calidad cuando permite que nos reconozcamos en alguna de sus historias, de hecho que en este Cóctel nos reconoceremos en varias de sus páginas, desde la historia del jovencito que llega a estudiar con una beca a un país extraño, hasta en el fastidiado trabajador de una aerolínea que no sabe cómo renunciar y que se siente aliviado cuando indirectamente lo invitan al retiro, que es el mismo Carlos Hayes. O quién alguna vez no se ha sentido pésimo cuando, ya en confianza, la novia confiesa sobre los romances que ha tenido, y bueno, dos, tres o máximo cuatro experiencias sexuales son entendibles, pero cuando sigue enumerando a los amantes y la lista pasa la docena, de hecho que molesta, sin embargo con aquello de que “lo que no fue en mi año no me hace daño”, hay que, a regañadientes, sujetarse del silencio e ingresar, qué queda, otra vez, con ella, o con él, a la cama. Cuando Sergio titula Cóctel a su novela, da en el clavo, este libro es eso, un cóctel de situaciones, de anécdotas, de chismes, es tal el mundo de su autor que le ha pasado casi de todo, lo mismo a los personajes que nos presenta con esa cualidad de creador que no permite que le gane la tristeza en los trágicos episodios, o la fantástica historia de su amiga hermafrodita, el ejpectacular venezolano, la jubilada brichera, o sobre las mentiras de Gabi B. que lo ubican como un narrador que no se detiene e incorporar los elementos de la Internet para enriquecer esta novela. No voy a contarles el final, no se preocupen.
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Yo los invito a ingresar a la selva negra, Sergio ha escrito una novela con personalidad, el lenguaje como elemento ha sido el acertado, más allá de la sexualidad de las historias, como instrumento comunicante, permanece limpio, es, en efecto ese buscador infatigable que reclamaba Virginia Woolf.
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Yo felicito la publicación de esta novela, de este libro como lección de entrega, como resultado de búsqueda, de liberación. Cuando un autor se retira de los falsos cánones a los que nos arrincona la moral, estamos frente a alguien superior a su naturaleza mortal, la ha trascendido, un libro hace que el ser humano derrote a la muerte, el hombre se queda en su libro y el libro está condenado a no cerrar jamás los ojos.
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Con Cóctel Selva Negra la literatura ha ganado un nuevo hijo. Salud por el papá y salud por su partero.
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º Texto leído en la presentación de la novela CÓCTEL SELVA NEGRA, el jueves 17 de setiembre del presente, en el auditorio del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica. En la foto: Sergio Barandiarán.

martes, 15 de septiembre de 2009

ENTREVISTA A SERGIO BARANDIARÁN

“Quisiera que Coctel Selva Negra sirva para sensibilizar al público en cuanto a la diversidad de formas de amar y desear”
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Sergio Barandiarán

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Por Harold Alva
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Sergio Barandiarán ha escrito una novela desenfadada. Coctel Selva Negra (Ediciones Altazor, 2009) es un conjunto de historias de género que, al modo de El gran salto de Alberto Ciarriz, Contra natura de Álvaro Pombo, o No se lo digas a nadie de Jaime Bayly; nos transportan a un territorio donde los encuentros furtivos, las fiestas, los viajes y las tragedias son la línea que cruza e identifica a sus personajes; inmigrantes en su mayoría, acreditados con ese salvoconducto de ciudadanos del mundo, propio de la globalización. El lector que se enfrente a sus páginas, no dejará de sorprenderse con el manejo de las situaciones, las mismas que en un momento lo pueden situar frente a una novela de viajes, otras, inserto en las páginas de un diario y, en su mayoría, como el concentrado receptor de una inusitada confesión que lo dejará conmovido y sin fuerzas para cuestionar el universo homoerótico, presentado al fin, con un nivel en el lenguaje, que bien podría resumirse como ese buscador infatigable que, en su momento, reclamó Virginia Woolf. Sobre este variopinto Coctel conversé con Sergio, aquí les dejo la entrevista.

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¿Por qué escogiste la novela para iniciar tu carrera literaria?

Más que una elección consciente de género literario, Coctel Selva Negra es el resultado de un cuarentón en crisis que siente que se le va la vida y trata de reconstruir algunos fragmentos de ella para convencerse de que ha “vivido”.
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¿Has incursionado en el cuento? Te pregunto porque para tratarse de una primera novela, la estructura y el lenguaje nos presentan a un
narrador que tiene conciencia del oficio.

Si bien Coctel Selva Negra es mi primera publicación, he escrito algunos cuentos con cierta regularidad desde 1995. Lo que llamas “conciencia del oficio” proviene a lo mejor del hecho de ser un ávido consumidor de literatura, sobre todo de mis autores favoritos, y por ser un filólogo de corazón con una incontrolable afición a todo lo relativo al lenguaje. Me encanta por ejemplo jugar con el doble sentido como en la mayoría de títulos de los capítulos. También participé hace algunos años en un taller de escritura creativa.

¿A qué autores consideras tus referentes?

Exagerando un poco, te puedo decir que si quitas de mi biblioteca a Isabel Allende, Laura Esquivel, Jaime Bayly – las damas primero –, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, me dejarías casi huérfano de libros. Menos mal que tengo bastantes atlas altos y gruesos para rellenar esos espacios vacíos.
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Elegiste narrar en primera persona ¿Cuánto de Sergio Barandiarán hay en Coctel Selva Negra?

Por otro lado, los personajes co-protagónicos de cada capítulo los he creado a partir de personas reales, pero con las consabidas licencias de la ficción literaria para volverlos más pintorescos.El narrador y protagonista, Carlos Hayes, tiene de hecho bastante en común conmigo. Es básicamente un 'lorna' que se pasó todo el colegio estudiando y descuidó otras facetas importantes de la vida que más adelante tratará de recuperar con más o menos suerte.
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¿Has pensado en una saga de historias donde puedas continuar explotando tu condición itinerante? Te pregunto esto por el final abierto de la novela.

Lo que tengo bien claro, es que algunos de los personajes co-protagónicos, por ejemplo Monsieur Rémy, dan para una novela entera. También estoy maquinando una saga familiar ambientada totalmente en el Perú..Radicas en Alemania

¿Participas de su bohemia? ¿qué tan intensa es allá la actividad literaria?

Alemania es un país con una indudable tradición intelectual; tanto es así que ellos mismos se autotitulan “tierra de poetas y pensadores”. Basta pasar un otoño-invierno allí para entender por qué: Con ese frío, cielo gris y oscuridad, se dan condiciones óptimas para encerrarse en su escritorio o sala y dedicarse a escribir o leer. Como autor en lengua extranjera, he participado alguna vez en la “bohemia” de un simpático círculo de autores hispanos que se reúnen cada mes en Colonia.

¿Cuál es tu siguiente paso como escritor?

Antes que nada, estoy trabajando en la traducción al alemán de Coctel Selva Negra para poderlo lanzar en la Feria del Libro de Frankfurt en el 2010. Posteriormente, quisiera reflotar los cuentos que escribí entre el 95 y el 2007 así como embarcarme en el proyecto de saga familiar lambayecana-limeña que abarcaría todo el siglo XX y cuyo título lo tengo listo desde hace diecisiete años, falta tan solo el contenido.

En una frase: ¿Quién es Sergio Barandiarán?

Un itinerante con raíces más en el aire que en la tierra, con muchas dudas y pocas certezas, con poco amor al trabajo – no más de seis horas diarias, por favor – y muchas ganas de viajar por el mundo, probar las comidas típicas de cada lugar y a sus respectivos cocineros.

¿Qué papel juega el Perú en tu libro?

Teniendo en cuenta que la mitad de mi vida he sido extranjero, el concepto de “patria” se ha extendido a todos los lugares donde he vivido más de un año y experimentado eso que llamamos felicidad, donde he querido y me han querido, como Friburgo, Basilea y Frankfurt. En Coctel Selva Negra, aparte del narrador, hay otros dos co-protagonistas peruanos, el estudiante y cocinero Jaime así como la brichera jubilada Leticia. Todos ellos comparten la peruanísima pasión por la buena mesa. Tengo también claro que mi próximo proyecto de cierta envergadura tendrá como telón de fondo ya no la Selva Negra sino la multifacética geografía peruana.

sábado, 1 de agosto de 2009

DOMINGO 2 DE AGOSTO: ALTAZOR EN LA FIL

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ALTAZOR tiene el honor de invitarlos a la presentación de los tres primeros libros de ABRIL ALONSO, que se llevará a cabo el domingo 2 de agosto en el AUDITORIO INFANTIL de la XIV FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO, a las 6 de la tarde. En la explanada del Museo de la Nación, San Borja. LOS ESPERAMOS. Los comentarios estarán a cargo de José Luis Torres Vitolas y un espectáculo de cuentacuentos por Angela Zignago.
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ABRIL ALONSO. Nació en Lima en 1970. Inspirado en la imaginación de su pequeña y única hija, ha escrito SOÑADORAS, DIENTUDITOS y EXTRATERRESTRES, tres preciosos libros para niños que la editorial se complace en publicar por la calidad de sus mensajes y por la fantasía a donde nos invita Alonso con el entusiasmo de los verdaderos creadores. Amenaza con próximamente publicar otras entregas, sin duda se trata de un autor que alimenta nuestra tradición de literatura para niños. Un acierto para nuestro sello.